Ariane KAMIO
DONOSTIA
Entrevue
XABIER GUTIÉRREZ
COCINERO

«Se trata de interpretar una manera muy básica de cocinar cada cual con sus matices»

Xabier Gutiérrez desarrolla su carrera profesional en el restaurante Arzak, pero sus inquietudes le llevan más allá. Ha publicado este año su primera novela y presenta ahora en Culinary Zinema el cortometraje «Brasa», la segunda parte de una trilogía sobre pigmentos.

Lo suyo está claro que es el arte en diferentes disciplinas.

Creo que soy una persona inquieta y me meto en todos los berenjenales. El cine es para mí una de las grandes formas de expresión. Aquello que inventaron los hermanos Lumiere hace tanto tiempo ahora es cuando se ha popularizado. Ahora cualquiera puede hacer cine. Estar en manos de la imaginación da las posibilidades de que cualquiera pueda expresarse a través del cine.

El arte... No sé lo que es arte, el arte es todo lo que transmite y el cine creo que transmite mucho. Es una mezcla genial entre imagen y sonido.

Para el cortometraje utiliza la idea de la brasa, ¿por qué la brasa?

Esto forma parte de tres películas, que es una pequeña trilogía, sobre un denominador común: los pigmentos. Estos pigmentos los hemos utilizado en la primera película, que fue “Chipirones en su tinta”; pigmentos animales. Ahora son pigmentos vegetales en tonos negros y en la siguiente emplearemos pigmentos rojos, también vegetales. Es la unión entre el pintor y el cocinero. Él utiliza pigmentos para pintar y nosotros utilizamos pigmentos para cocinar, para dar ese toque de arte que necesita igual una cosa tan necesaria como es el comer. ¿Una cosa que es necesaria para la supervivencia puede llegar a ser arte? Pues no sé qué decirte. ¿El sexo es arte? Bueno, pues depende lo que transmita, ¿no?. Yo creo que va por ahí.

En las tres películas se aúnan cocina y pintura.

La brasa es el origen de la inteligencia, del desarrollo cerebral de una persona. La alimentación antes de que apareciera el fuego era cruda, no se conocía el fuego, y lo primero que se hace es descubrir que el fuego puede cocinar, que los alimentos quedan de muy distinta manera y que el cuerpo humano puede desarrollarse de una manera óptima. Después de muchos miles de años llegamos a la evolución de lo que somos ahora. Entonces, se trataba de que entre los cuatro –el pintor Juan Vich, el músico Ander Pérez, el realizador Pello Gutiérrez y él mismo– cada uno interpretase esa forma tan básica de cocinar, pero cada cual con sus matices.

Quema unos puerros al fuego, ¿por qué unos puerros?

El plato que yo genero es un plato que hicimos en 1997, un plato muy rompedor, que es “Lubina en ceniza de puerros”. El puerro es el concepto de la tierra que genera ese pigmento de alguna manera natural, porque el fuego también lo es. Era la conjunción exacta entre sabor y concepto. Concepto como sacar algo de la tierra, que no era una cebolla, una zanahoria… no. Era ese sabor tan vasco que es el puerro. En la culinaria tradicional vasca el puerro es una referencia muy importante. Los grandes platos tienen puerro y vas a otros sitios y no lo emplean. El puerro era una pequeña seña de identidad.

Fue un plato de éxito, y de éxito también ha sido su primera novela. ¿Qué tal va la segunda?

Muy bien. Ya hemos hecho la segunda corrección y solo faltaría la tercera. Tenemos fecha para su publicación. Será en febrero, justo un año después de publicar el primero, y estoy encantado. En la segunda parte nos metemos más en la familia del ertzaina y nos adentramos en la muerte de una enóloga que trabajaba en una bodega de Guardia.