M.I.
MARKO MAKAKO

Aventuras en una República bananera

La ópera prima en el cine de animación del danés Jan Rahbek intenta diferenciarse de otras muestras del género, y para ello introduce temáticas adultas en una película recomendada para niños y niñas menores de ocho o seis años, incluso con alusiones veladas a tragedias históricas, que a una edad infantil no se conocen, ni se tienen por qué conocer. Por suerte, esas referencias pasan desapercibidas también para los acompañantes mayores, porque están insertadas en un contexto de lo más simplista.

En el universo simiesco de “Marko Makako” el protagonista es un vigilante playero de una República bananera del Caribe, y está harto de que nadie le haga caso, y de que todos se plieguen a los deseos del dictador de turno. La cosa empeora cuando conceden el permiso para construir un casino a un mafioso, que encima quiere quitarle a Marco a su adorada monita Lulu. El tiempo le dará la razón al héroe primate, ya que el supuesto casino es en realidad un robot gigante que amenaza con destruirlo todo. Menos mal que un barco pirata de chimpancés aventureros se le unirá para hacer una versión de “Piratas del Caribe”, que han subtitulado como “Primates del Caribe”.