Avispero
Lo que manda la urgencia es analizar o comprobar una vez más lo que todos sabían, el reparto gubernamental descaradamente partidista y de pagar favores a amigos de las nuevas señales para los canales de la TDT. Para acallar al duopolio les conceden un canal más a cada uno; otro canal para Florentino Pérez, que nos ayuda a visualizar para qué les sirve el fútbol a alguno de los más conspicuos muñidores de infraestructuras y otras plataformas que supuran sospechas de comisiones. Otro a los obispos, es decir, a la Conferencia Episcopal Española para reformar su telón de acero de extrema derecha informativa; le ha tocado otro a una productora cercana a los chicos de la banda y parece ser que otro a Kiss FM, dejando fuera a Vocento. Un reparto provisional, pero con un acierto próximo al bingo. Antes de la elecciones van a intentar dejarlo todo atado y bien atado. Desde los canales televisivos a los tribunales.
Ni siquiera soy capaz de reincidir con Mariló Montero que en un programa con Alaska y Vaquerizo aseguró que se quedó dormida durante la emisión de uno de sus programas mañaneros. Es lo mejor que puede hacer porque durmiendo o dormida no puede hablar y por lo tanto se evita meter la pata. Lo que de verdad nos coloca de nuevo ante el pánico histórico es la intervención de Rusia en el avispero del Oriente Medio. En Siria. Por un lado los de la OTAN, con americanos y franceses en primera línea y por el otro los rusos. ¿No da un poco de miedo? Por mucho que digan que el objetivo a combatir es el mismo, acabar con el fantasma del Estado Islámico, lo cierto es que se parece demasiado a una situación de alto riesgo con peligro de roces y estallidos de conflictos más peligrosos. Porque los rusos acuden a ayudar al presidente sirio y los otros a los insurgentes. Aquí puede pasar algo muy gordo.

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