Alberto PRADILLA
MADRID

El PP busca el castigo de Cuadra por romper la Constitución

«No he practicado ofensa alguna». El diputado de Amaiur, Sabino Cuadra, respondió así al presidente del Congreso español, Jesús Posada, cuando este le instó a «retractarse» de arrancar dos páginas de la Constitución española. Fue expulsado y el PP pide sanciones.

El PP mantiene la presión sobre el diputado de Amaiur, Sabino Cuadra, a quien pretende sancionar por romper dos páginas de la Constitución española durante el debate de hace dos semanas sobre la reforma exprés del Tribunal Constitucional. El texto, que permitirá que el órgano judicial pueda relevar de su puesto a cargos electos en caso de que estos no cumplan sus resoluciones, fue aprobado ayer definitivamente en el Congreso. Un debate en el que Cuadra insistió en que no tenía nada que retirar porque su gesto había constituido una protesta y no una «ofensa». Está previsto que la Mesa y Junta de Portavoces de la Cámara Baja traten el asunto en su reunión del martes. PP y UPyD ya han reclamado un castigo ejemplarizante.

«No he practicado ofensa alguna. No tenemos que retirar nada». Con estas palabras, Cuadra respondía a la demanda de Posada para que «retirase» el gesto de romper dos páginas de la Constitución española. Concretamente, aquellas que contienen los títulos primero, segundo y octavo, que apelan a la «indisoluble unidad de la nación española» y sitúan al Ejército como «garante».

El diputado abertzale era el que había introducido el tema en su intervención. «Ustedes (en referencia a PP y PSOE) han arrancado bastantes páginas de su Constitución», señaló Cuadra, haciendo referencia al artículo 35, que garantiza el derecho a la vivienda. «Le pido que retire ese gesto, porque ha ofendido», le interrumpió Posada. Cuadra siguió con su argumentario, recordando derechos como el trabajo o las pensiones. «Estas páginas también están arrancadas. La ofensa son cuatro millones de parados o nueve millones de pensionistas con pensiones irrisorias ni que se nos niegue el derecho a decidir», replicó.

Reunión suspendida

Una vez concluida la intervención Posada insistió en que tenía que retirar «la ofensa», a lo que Cuadra se negó. En ese momento, el presidente del Congreso le expulsó del estrado. El diputado ya había concluido su discurso, por lo que el gesto no debería tener mucho recorrido. Sin embargo, la Cámara podría aferrarse a esa amonestación para imponer un castigo mayor, ya que para sancionar a un diputado el presidente ha tenido que advertirle previamente. «No tenemos que retirar nada, nuestra intención era realizar el libre ejercicio de una opinión sobre una Constitución que rechazamos en Euskal Herria», señaló.

Tras el debate, Cuadra, flanqueado por Xabier Mikel Errekondo y Onintza Enbeita, insistió en sus argumentos. Sobre la posible sanción que reclama el PP, el diputado abertzale confió en que se imponga «la cordura, la tranquilidad y la sensatez» y lamentó el uso político que los «hooligans constitucionalistas» están haciendo del caso.

La primera en subirse al carro del escándalo fue Rosa Díez, que apura sus últimas semanas en el Congreso al frente de UPyD. Pidió mano dura y se aferró a los artículos 101 y 106 del reglamento interno. Es curioso que, por ejemplo, el primero hace referencia a los diputados que porten armas o que se nieguen a abandonar el hemiciclo al ser expulsados, algo que no ocurrió en este caso. En la misma línea, Pedro Gómez de la Serna (PP) exigió desde el estrado «medidas contundentes» por lo que calificó de «actitud intolerable». En principio estaba prevista una reunión con Posada, pero al haber quedado clara la posición de Cuadra en el estrado, esta quedó suspendida.

No todos piden sanciones para el diputado de Amaiur. Aitor Esteban (PNV) y Joan Coscubiela (IU) recordaron que Cuadra está amparado por la libertad de expresión. Será la Mesa, con mayoría absoluta del PP, la que tenga la última palabra.