El juez reclama condenas a ETA en la vista contra Askapena
El juez Javier Martínez Lázaro reclamó una condena a ETA a David Soto y a Aritz Ganboa, los dos acusados de Askapena que declararon ayer. Ambos estaban respondiendo a preguntas de su abogada, Amaia Izko, sobre el trabajo internacionalista que llevaban a cabo, cuando terció el magistrado. La respuesta de los dos acusados navarros fue negar categóricamente cualquier vinculación con ETA, tanto a nivel personal como en lo que se refiere a Askapena.

El juez de la Audiencia Nacional española Javier Martínez Lázaro reclamó ayer a dos acusados de Askapena condenas de los atentados de ETA en pleno juicio. David Soto y Aritz Ganboa estaban respondiendo a las preguntas de su abogada, Amaia Izko, sobre el trabajo internacionalista de Askapena cuando el juez preguntó si condenaban los atentados de ETA. La pregunta a Ganboa fue más concreta y le reclamó la condena sobre «asesinatos de empresarios, concejales o alcaldes» .
La respuesta de Soto y Ganboa fue que ninguno de ellos ni Askapena como organización había colaborado nunca con ETA. Martínez Lázaro no realizó ningún emplazamiento de este tipo en la primera sesión del juicio contra Askapena, en el que declararon Gabi Basañez, Unai Vázquez y Walter Wendelin.
A pesar de que los cinco explicaron con detalle el funcionamiento de Askapena y su concepción del internacionalismo, el juez preguntó durante la intervención de Ganboa –el último de los cinco acusados en declarar en la vista– sobre las diferencias entre la actuación solidaria de una ONG como Médicos Sin Fronteras y el internacionalismo de Askapena, que tiene un componente político, ya que se declara abiertamente independentista y socialista, según destacó el acusado.
David Soto explicó que su relación con Askapena empezó en 1997, atraído por la experiencia sandinista en Nicaragua. Viajó en una brigada al país centroamericano y al regreso a Euskal Herria difundió la realidad que conoció. Su militancia fue interrumpida en 2000 porque fue detenido en el marco del proceso 18/98 por pertenencia a Ekin. Al salir de prisión, en 2001, volvió a retomar la militancia en Askapena hasta que el juicio, que comenzó en 2005, le obligó durante meses a viajar continuamente a Madrid, le obligó a suspender su militancia activa, pero no su relación con Askapena. Soto fue absuelto en el juicio del sumario 18/98.
Soto explicó que fue responsable de organización interna de Askapena, una función que calificó de «nominal» porque al ser una organización pequeña las tareas recaen en todos los militantes. Así, relató que también ha colaborado en la instalación de txosnas o la organización de charlas o brigadas.
Ganboa explicó que su relación con Askapena comenzó cuando su hermana participó en una brigada a Chiapas y despertó su interés. Él mismo viajó a México y a la vuelta, en 2001, empezó a militar en Askapena. En 2008 o 2009 dejó de hacerlo, aunque no interrumpió su relación con ese organismo.
Además, señaló que en este periodo participó en la organización de brigadas a lugares como Uruguay, Argentina, Cuba, Venezuela y Palestina, negando que la izquierda abertzale haya impuesto nunca directrices sobre ninguna de ellas. También explicó que el Internazionalista Eguna de 2005 se celebró en Sakana y participaron Batasuna y Segi –todavía legales– para que estos grupos asumieran el internacionalismo, pero en los siguientes años no se volvió a repetir la experiencia.
Reunión en el Congreso de los Diputados
Los cinco acusados de Askapena fueron recibidos ayer por diputados de Amaiur, ERC e Izquierda Plural en el mismo Congreso, que ayer celebró su última sesión antes de ser disuelto para poder celebrar las elecciones del 20 de diciembre.
A la sesión de ayer en las dependencias de la Audiencia Nacional española en San Fernando de Henares asistió el cineasta iruindarra Aitor Merino, autor de «Asier eta biok», que quiso mostrar su solidaridad con los encausados, «que han desarrollado una labor de solidaridad con otros pueblos».
«Nunca he asistido a uno de estos juicios. Dado que se parece mucho al teatro voy a ver qué tipo de farsa es la que se representa, aunque sospecho que el final está escrito», añadió Merino.
Junto a ello, señaló que lo deseable sería que no hubiera más juicios políticos. «Aunque esta línea judicial nunca debió comenzar, que siga ahora es significativo. Una parte de la sociedad vasca entendemos a que se debe únicamente a que quieren un tipo de escenario que está obsoleto. Es una representación que ya no toca, es un escenario caduco», destacó
En este sentido, el cineasta navarro se cuestionó que se esté persiguiendo a colectivos que han mostrado una solidaridad activa con el pueblo palestino o el saharaui, «al que el Estado español abandonó», y lamentó que aunque en Madrid cada vez se escuchan más voces contra este tipo de juicios, la protesta no sea de mayor calibre. M.D.

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