Optar
Entre dos, enfrentados, antagónicos, conceptos que se distancian, colocados en espejos opacos forman un espacio argumental, una obligación por definirse, por optar de manera excluyente. La dicotomía entre lo nuevo y lo viejo en el ámbito cultural no es otra cosa que un juego diletante. Etiquetar en el borde de la discriminación. Reducir el pensamiento. Evitar la profundización, el análisis, los matices, la graduación de los valores intrínsecos, no los de la cuota o el despropósito de la edad, el género o el documento de identidad.
Lo considerado como viejo en cultura por algunos de los irresponsables al frente de instituciones se convierte de inmediato en un brote de conciencia, en algo que necesita de un esfuerzo intelectual, político o social, para abrazarlo sin complejos. Repudian todo aquello que cuestione lo unívoco. Lo considerado como nuevo por los mismos agentes propagandistas de la nimiedad y del espectáculo como medida de lo que interesa, está marcado en demasiadas ocasiones por una falta de rigor, una banalización que provoca sin disimulo una sensación de vacuidad y de ser algo prescindible.
Así que entre lo viejo y lo nuevo, según caprichos pre-modernos actuales, debe estar la cultura basada en sus valores propios, democrática, que no solamente refleje la realidad sino que la transforme. Si no lo logra, es moda o entretenimiento. Lo que se ofrece a granel y generosos patrocinios.

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»
