MIguel FERNÁNDEZ IBÁÑEZ
ANKARA
reválida electoral en turquía

Erdogan recobra la mayoría absoluta para los islamistas

Tras su derrota electoral de junio, el AKP se alzó de nuevo con la mayoría necesaria para gobernar en solitario durante los próximos cuatro años. Ahmet Davutoglu, quien no podrá mandar la reforma constitucional a un referéndum, dirigirá el país bajo la sombra del presidente. El HDP volvió a pasar el umbral electoral y estará en el Parlamento.

Recep Tayyip Erdogan lo ha vuelto a conseguir, pero ahora de forma inesperada. Ayer, en las elecciones anticipadas del Estado turco, el AKP obtuvo la mayoría absoluta que había perdido en junio. De nada sirvió que el HDP pasase el corte electoral, porque los islamistas remaron en cada región del país hasta conseguir el 49'4% de los votos, ocho puntos más que hace cinco meses y medio menos que en 2011.

El AKP aumentó su apoyo en Kocaeli, Eskisehir, Amasya, Ankara... en cada rincón del país, justo al contrario que en junio. En Diyarbakir y Batman, los candidatos independientes de la formación kurdo conservadora Hüda-Par no se presentaron. Esto benefició a los islamistas con un escaño más en la capital de Kurdistán Norte. Pero la principal razón del éxito fue el desplome del Partido del Movimiento Nacionalista (MHP), grupo político reconocido por su rechazo a la causa kurda y defensa de la integridad territorial. En junio obtuvo el 16'3% del apoyo; ayer el 12%. Esto le convierte en la cuarta fuerza política después de bajar de 80 a 42 diputados. Por si fuera poco este castigo, también perdieron la mayoría en Osmaniye, la región natal de su líder, Devlet Bahçeli.

En estos meses, los Lobos Grises han pagado un alto precio político. Tugrul Türkes, hijo del fundador del MHP, abandonó el partido para engrosar las listas del AKP por el rechazo de Bahçeli a pactar una coalición. La crisis interna y el perfil conservador de sus votantes han provocado el trasvase de votos y el consecuente ascenso del AKP. «Mr. No», como llaman a Bahçeli sus enemigos, podría llegar a perder su puesto, que solo ha conocido a dos líderes: él y Alparslan Türkes. De momento, ayer dimitió su líder regional en Çanakkale.

Estrategia bélica

Estos resultados han demostrando que la estrategia bélica de Erdogan no era desacertada, al menos para los intereses del AKP. Erdogan, quien ha gobernado durante 13 años, continuará al mando durante otros cuatro más. Lo hará en la sombra porque el ganador oficial es Ahmet Davutoglu, quien no consiguió los 330 diputados necesarios para llevar a referéndum la reforma constitucional. Se quedó en 316, sumando 58 escaños más que en junio.

Ahora, la esperanzada oposición se volverá a resignar, y lo más probable es que vayan a sufrir el acoso de un Erdogan con ganas de revancha, envalentonado en su segunda juventud política. Ya lo avisó hace un mes. «Vendréis como corderos», dijo a quienes criticaban su polémico palacio.

El Partido Republicano del Pueblo (CHP) mantuvo la línea de junio, pero ahora ha perdido cualquier influencia gubernamental. Su apoyo apenas varió: un 25%. Su líder, Kemal Kiliçdaroglu, ha sido incapaz de recuperar votos en una coyuntura favorable: corrupción, autoritarismo o el mayor atentado en la historia de la República.

El HPD volvió a pasar el corte electoral del 10%. Esta vez por poco: 10'7%, perdiendo tres puntos con respecto a junio y pasando de 80 a 61 parlamentarios. El partido coliderado por Selahattin Demirtas se dejó votos en las grandes ciudades y en el oeste de Anatolia. También en Kurdistán Norte. En la región de Van, el AKP se alzó con un 11% más de votos, lo que se tradujo en un parlamentario más que en junio. En esta región la religión es importante, al igual que en Sanliurfa, en donde el HDP se dejó un 8% y otro diputado que fue al saco islamista.

A pesar de estos datos, la reválida electoral ha afianzado a los pro-kurdos. Desde ayer, ya nadie duda de que el HDP es algo más que un partido kurdo. Ahora, sus políticos tendrán que lidiar con las causas legales abiertas, que afectan a Demirtas. En los próximos meses, si continúa la escalada de tensión en Kurdistán Norte, podrían ver cómo la ley erdoganiana se blande con una espada que lleva escrita la palabra ilegalización.

Esta semana el AKP saboreará la victoria. Ninguno de los seis partidos que antes convocaron comicios anticipados ganó. Erdogan sí. Ahora, tendrá que domar la polarización y arreglar la guerra que él mismo reinició con el PKK. Ambas parecen complejas, aunque la estabilidad fue su promesa electoral.