Raimundo Fitero
DE REOJO

Hay tema

La Sexta estrenó la noche del martes un programa de esos que mezclan la realidad con la ficción, entre el docudrama y lo que ahora identificamos como reality show de contenido social. Se llama “Constructor a la fuga”  y de lo que se trata es en perseguir a aquellos constructores que conocemos de manera clara como chapuzas. Casos que se nos presentan como reales, que deben tener su fundamento, pero que se convierten en un espectáculo televisivo en donde se funden demasiadas cosas añadidas. La idea es buena: denunciar a todos esos malos profesionales que no cumplen con sus contratos, que no tienen capacidad para hacer las obras que se le encargan y que provocan en muchas ocasiones problemas graves a familias que habían confiado todos sus ahorros para conseguir una casa nueva o para arreglar una vieja. Y son timados con materiales malos, impericias, malos usos que desembocan en ruinas absolutas, en paredes que se caen, puertas desajustadas, cañerías imposibles.

Pero aquí la parte de espectáculo es que un trío, con una expolicía incluida, además de mostrarnos los casos, buscan a los autores de ese timo y los colocan en situaciones de relativa violencia. En ocasiones tras el perdón viene el arreglo de lo mal hecho, en otras la huida, la persecución por las calles. Y siempre, un final feliz para los afectados. Tras los lloros y la desesperación viene la solución con el equipo de un veterano albañil. Júbilo y agradecimientos.

Hay tema. Tendrá efectos secundarios, mucha gente acudirá al programa con los problemas que se ha encontrado con sus construcciones nuevas o reparaciones de las antiguas. Hay un número notable de afectados. Tiene proyección como opción de denuncia. En su estreno tuvo una audiencia notable, que es un buen augurio y no defraudó que es el mejor aval.