GARA
GASTEIZ

Mahaia, decepcionada por la escasa apuesta por la cultura

Mahaia, la Mesa Sectorial de la Cultura en Araba, muestra su claro rechazo a las propuestas presupuestarias que diversas instituciones públicas están perfilando de cara a 2016.

«Aunque somos conscientes de que estas aún no son definitivas y, por lo tanto, debemos mostrarnos cautelosos hasta su definitiva aprobación, no podemos evitar sentir una honda preocupación que esperemos sea solo un espejismo», afirmaron ayer.

En opinión de Mahaia, nos encontramos ante un horizonte, el de 2016, de nuevo restrictivo para la cultura en Araba y Gasteiz. «Seguimos escuchando el mismo discurso oficial que hemos estado oyendo machaconamente desde el inicio de la crisis. Discurso que choca con el lanzado desde otras esferas en las que se insiste en lo contrario, pues observamos cómo en otros territorios y ámbitos cercanos ocurre exactamente lo inverso», remarcan. «Desde 2008 el gasto liquidado en cultura de las administraciones públicas de la CAV alcanza un descenso cercano al 15% y en nuestro territorio este ha sobrepasado el 50%. Un hecho reconocido por la propia Viceconsejería de Cultura del Gobierno Vasco que tilda a Araba de ‘provincia olvidada’ en el ámbito cultural. Desde nuestras instituciones –las estatales, vascas, alavesas y vitorianas– se tendría que pensar en planes de actuación concretos para revertir el mal causado estos últimos años en nuestro territorio en el ámbito cultural».

En opinión de Mahaia, «algo se está haciendo muy incorrectamente cuando se es incapaz de gestionar un presupuesto de manera equilibrada y equitativa cargando en la cultura de Araba todo el peso de la desesperanza. Por mucho que se nos repita lo mal que está todo, no se nos podrá convencer de que se hace todo lo posible cuando asistimos perplejos a la distribución de recursos que se plantean en los borradores de presupuestos. La responsabilidad del ‘culturicidio’ de Araba será de quienes disponen y han dirigido las prioridades hacia la vacuidad, la impostura, la espectacularización, la pretensión y la nadería».

Por ello, quieren insistir en que la cultura es un servicio social y público que genera identidad, cohesión social, y pensamiento crítico. «No se puede abandonar a la cultura dejándola un año más en el estado ruinoso en el que se encuentra en Araba. De ningún modo. Es necesario el aporte no solo moral sino económico para conseguir la supervivencia de la misma. No hacerlo supondría otra vez caer en el mero espíritu especulativo y utilitarista que está apartando a la sociedad de los valores positivos y solidarios y que además generan espacios de oportunidad, innovación y progreso».

Mahaia recalca que «no es un grupo de gestión, no tiene ningún interés excepto la defensa de la cultura contemporánea como constructora social de conciencia crítica de la ciudadanía, por lo que vuelve a ofrecerse no como colaboradora o consultora de las instituciones sino como agente de reacción activa, propositiva y negociadora de las condiciones de la cultura en Araba y estas hoy se encuentran por los suelos».