Cavaco Silva no tiene prisa ante un bloqueo político que inquieta a la UE
El jefe del Estado de Portugal, Aníbal Cavaco Silva, parece no tener prisa y se resiste a encargar la formación del nuevo Gobierno, prolongando una situación de bloqueo que inquieta en Bruselas y a la que la cercanía de las elecciones presidenciales añade más incertidumbre.

Más de seis semanas después de las elecciones legislativas en Portugal, se mantiene el bloqueo político después de que el Partido Socialista (PS), el Bloque de Izquierda y el Partido Comunista tumbaran con una moc&bs;ión de censura en el Parlamento el Gobierno en minoría de Pedro Passos Coelho, vencedor en las urnas el 4 de octubre.
Esta alianza nunca vista en cuarenta años entre el PS y la izquierda antiliberal está dispuesta a gobernar, pero el presidente del país, Aníbal Cavaco Silva, parece no tener prisa, a juzgar por sus declaraciones el lunes, en las que recordó que ya hubo ejecutivos en funciones durante largos periodos de tiempo.
Ayer indicó que la actual situación de bloqueo no es comparable a la crisis de 2011, cuando el país estuvo al borde de la bancarrota y tuvo que pedir ayuda internacional para su rescate, y que Portugal «tiene ahora un colchón financiero significativo».
Las palabras de Cavaco Silva fueron interpretadas como una eventual inclinación a mantener a Passos Coelho al frente de un Ejecutivo en funciones hasta que se puedan convocar nuevas elecciones, lo que no sucedería antes de junio de 2016, ya que los comicios presidenciales están previstos para principios de 2016 y la nueva convocatoria no podría ser en un plazo menor a tres meses.
El segundo y último mandato de cinco años del conservador Cavaco Silva expira en enero de 2016, ya que no puede permanecer en el cargo más de diez años. Por ley, el jefe del Estado tiene que esperar seis meses desde su ascenso al cargo para convocar comicios, y el nuevo inquilino del Palacio de Bélem no lo hará hasta el mes de marzo.
Presión de Bruselas
Bajo la lupa de Bruselas, que todavía ayer reclamó con insistencia a Portugal un esbozo de las grandes líneas de su presupuesto de 2016, Cavaco Silva, que dice buscar una solución «estable y duradera» para salir del bloqueo, retomará hoy, con los responsables de los principales bancos del país, las consultas encaminadas a la formación del Gobierno.
En principio debe elegir entre dar el Gobierno al PS, que tendría mayoría en el Parlamento gracias a su alianza con la izquierda –en la que Cavaco Silva no confía, mantener al primer ministro conservador en funciones u optar por un Ejecutivo de «iniciativa presidencial» formado por independientes.
No parece dispuesto a confiar la formación del nuevo Gobierno al líder del PS, Antonio Costa, quien ayer señaló que «la peor solución» sería la de un «Gobierno de gestión».
«Mantener un clima de incertidumbre, optando por la solución de un Gobierno de gestión, con elecciones cada seis meses, sería un error muy grave para Portugal», sostuvo Costa, quien agregó que «es esencial que Portugal mantenga su estabilidad política, todas las agencias de calificación, todos los actores del mercado han sido muy claros« en este punto».
El estancamiento en la situación política inquieta a Bruselas, pero la mayor presión viene de la cercanía de las elecciones presidenciales, previstas para enero o febrero de 2016 y para las que la mayoría de partidos no han definido sus candidatos, lo que añade más incertidumbre a la actual situación.
Un candidato oficial
Aunque durante este año se han barajado nombres como los del socialista Antonio Guterres, de y el de José Manuel Durao Barroso (del conservador Partido Social Demócrata –PSD–), para suceder al actual mandatario, solo el Partido Comunista de Portugal ha elegido al candidato que apoyará oficialmente de cara a las elecciones presidenciales previstas para enero o febrero con el objetivo de promover «una política patriótica y de izquierda», el exsacerdote Edgar Silva, de 53 años y líder de la formación en Madeira.
El exdirigente del PSD y conocido comentarista televisivo, Marcelo Rebelo de Sousa, también anunció su candidatura, pero de momento no ha obtenido el respaldo oficial de esa formación y necesita presentar 7.500 firmas para formalizarla.
Además de su nombre, en la carrera para respaldar candidatos internos, el todavía gubernamental PSD cuenta con otros dos aspirantes, según las quinielas de los medios: el ex primer ministro pedro Santana y el exalcalde de Oporto Rui Rio.
También el exdiputado socialista y exvicepresidente de la principal patronal portuguesa Henrique Neto presentó su candidatura el pasado mes de marzo, aunque resaltó que lo hacía de forma «independiente de los partidos políticos», porque dijo desconfiar de su «funcionamiento poco democrático» por los «grupos de interés instalados en su seno».

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