Ion SALGADO
GASTEIZ

Gasteizko Harresia seguirá «optando por la justicia frente a leyes injustas»

Decenas de personas se concentraron ayer frente al Palacio de Justicia de la capital alavesa para arropar a los imputados por el muro popular erigido el pasado mes de mayo. Gasteizko Harresia dio una respuesta tajante a este proceso: «Continuaremos desobedeciendo».

Gasteizko Harresia seguirá defendiendo los derechos civiles y políticos de la ciudadanía vasca, «con ternura, con rabia, con autoorganización, con humor. Continuaremos optando por la justicia frente a las leyes injustas. Continuaremos desobedeciendo». Así lo anunciaron ayer Bego Oleaga, integrante de Gasteizko Harresia, y Alitxu Martínez del Campo, madre de Igarki Robles, un joven que recuperó la libertad el día 4 noviembre tras pasar seis meses en prisión. Su detención se produjo el 18 de mayo en la plaza de la Virgen Blanca, donde se formó un muro popular para defender a Robles, a Ibon Esteban y a Aiala Zaldibar, condenados por la Audiencia Nacional junto a Xabat Moran, Bergoi Madernaz, Ainhoa Villaverde y Marina Sagastizabal por el sumario 01/12. En este sentido, cabe recordar que, a comienzos de este mes, el Tribunal Supremo liberó a cinco de ellos tras revisar el caso.

Ahora se ha abierto una nueva vía judicial contra 16 de las personas que participaron en el citado muro popular, a las que se acusa de «desordenes públicos» y «atentado a la autoridad». «Pero, como todas pudimos ver, aquel 18 de mayo los únicos que generaron desórdenes fueron los agentes de la Ertzaintza. Fueron los únicos que atentaron gravemente contra la integridad física de las personas», señalaron Oleaga y Martínez del Campo en una concentración convocada frente al Palacio de Justicia para apoyar a cuatro de los imputados. «Lo que hay que ver, imputadas por la Ertzaintza tras ser apaleados por sus agentes, por proteger con sus cuerpos a nuestros hijo e hijas, a estos ‘terroristas’ que ahora el Tribunal Supremo excarcela», añadieron antes de recordar que los informes de la mutua, remitidos al Parlamento, revelaron que la «forma de lesión» de 16 de los 18 ertzainas heridos en el desalojo de las personas congregadas aquel día en la Virgen Blanca se debió a un «sobreesfuerzo».