EH Bildu se reafirma en su compromiso por los presos
Hasta hoy al mediodía más de 250 cargos y miembros de EH Bildu mantendrán en el pabellón de La Casilla, en Bilbo, un ayuno con el que pretenden denunciar la actual política penitenciaria y la vulneración de derechos que ello conlleva. Además, la coalición se reafirma en su compromiso de acabar con la dispersión y traer a presas y presos de vuelta.

Intensas 24 horas las que van a vivir hasta hoy al mediodía las más de 250 personas que, a convocatoria de EH Bildu, han mantenido un ayuno en el que han insistido en su compromiso para hacer mover la «losa» de la actual política carcelaria y lograr el regreso de los presos al país. Anunciaron que estarán el 9 de enero en las calles de Baiona y Bilbo respondiendo al reto propuesto desde Sare para sumar fuerzas en la reclamación del fin de la dispersión y la defensa de los derechos de las personas encarceladas.
Ayer, al inicio del ayuno, ante el pabellón de La Casilla, Onintza Enbeita y Pello Urizar, en nombre de los participantes, volvieron a denunciar la «política penitenciaria de castigo que abandera Madrid», que vincularon con la pretensión del Gobierno español de dar la espalda al nuevo escenario que se abrió hace cuatro años en Euskal Herria. Fue una comparecencia ante los medios de comunicación, a la que siguió la conformación de grupos de trabajo, que comenzaron pateando el Botxo para dar a conocer la situación de los presos y las soluciones que EH Bildu plantea en este campo. Por la tarde, cientos de personas participaron en una cadena humana de La Casilla hasta la plaza del Arriaga.
Para la coalición, reflejo de la decisión del Gobierno español de atrincherarse «en estrategias de involución» es mantener en prisión a personas con graves enfermedades o aquellas que tienen ya más de 70 años. «¿Cómo entender que se duplique la condena a quienes ya han cumplido su castigo en otros países?», añadieron, sin olvidar que la mayor parte de los presos vascos están a cientos de kilómetros de sus casas y familias.
La única explicación posible, según EH Bildu, es que el Estado pretende intensificar y prolongar el castigo y el padecimiento de los presos y sus allegados. «Se ha parapetado en la trinchera de la ‘razón de Estado’ y actúa como el avestruz, escondiendo la cabeza y dejando que la situación se pudra», manifestaron Enbeita y Urizar.
Ante esa estrategia gubernamental y conscientes de que hay una mayoría social que exige que se ponga fin a la política de castigo y de excepción, los soberanistas de izquierdas quieren impulsar y compartir compromisos, acuerdos e iniciativas en esa dirección, «porque es la única manera de cambiar la política penitenciaria y situar la cuestión de los presos y presas en vías de solución».
«Vía Vasca para la Paz»
Su hoja de ruta, recordaron, la plasmaron y la presentaron públicamente en abril en la conocida como ‘‘Vía Vasca para la Paz’’, donde exigen que todos los prisioneros tienen que estar en Euskal Herria. «El alejamiento y la dispersión son la más evidente conculcación de derechos que afecta a los y las familiares», remarcaron. De ahí que, en su opinión, para alcanzar una convivencia normalizada es «ineludible» el traslado a cárceles vascas.
Conscientes de que «no es algo que se pueda resolver de un día para otro», abogan por que la legalidad se adapte a la nueva realidad política para alcanzar la paz y la normalización. «El establecimiento de nuevos modelos basados en la justicia transicional puede ayudar a arraigar la convivencia en la sociedad vasca», apuntaron.
Con ese objetivo, EH Bildu considera que se debe aplicar la legalidad vigente «desterrando las políticas y las medidas de excepción y dando pasos a partir del respeto de las personas encarceladas». Piden pasos para dejar de aplicar el régimen de aislamiento con el que se castiga a los presos vascos, la excarcelación de aquellos prisioneros con enfermedades graves o aplicar la libertad condicional a las que han cumplido dos terceras partes de su condena.
Asimismo, la coalición demanda que se acabe con la aplicación de medidas que posibilitan las «condenas de por vida» o el alargamiento del periodo de prisión. Con el fin de que presas y presos sean «agentes en pro del nuevo escenario político», los soberanistas de izquierda creen que se debería activar un «programa para el adelanto de la libertad condicional».
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