Raimundo Fitero
DE REOJO

Collejas

Es difícil de comprender que en plena campaña electoral, un candidato y actual presidente del Gobierno de España, vaya a un cadena de radio para comentar los partidos de fútbol de una competición europea en donde participa el equipo del que asegura con absoluta actitud fanática que es socio desde hace muchos años. Es el mismo sujeto que no quiere participar en debates televisados con otros candidatos porque dice, en esa radio, para más señas de la jerarquía eclesiástica española, que «tengo que seguir siendo presidente y ocuparme de gobernar España, problema que los otros candidatos no tienen». 

Dibujo situación: en mi zapeo habitual nocturno, paso por la cadena de los obispos, 13 TV, para conocer de primera mano las estrategias de la extrema derecha en varios temas y ahí nos pasan una secuencia de la intervención en esa radio mencionada, y resaltan un momento en el que el hijo de Mariano Rajoy le dice a Manolo Lama que la locución en el juego de la FIFA que pone él, es mejorable. Su padre pone cara de imbécil, destacable, y le da unas collejas a su hijo. Los señores que comen de la sopa boba del gobierno le ríen la gracia. Nadie se da cuenta de que es un acto reprobable. Primero por estar con un niño a esas horas en una radio viendo fútbol y después por darle collejas por ser sincero.

En la primera estatal, a la vez, dos señores guapos y altos, hablan de sus cosas. Bertín y Pedro Sánchez en perfecta sintonía, como amigos de toda la vida. Ojo al dato: consiguieron una audiencia realmente importante. Lo más visto del día. Las collejas que les dieron a los niños que hoy son ya adultos y controlan el mando a distancia en los hogares tienen estas consecuencias. Ganó más votos Sánchez que Rajoy. Todo se compensará en breve porque en TVE están al servicio electoral de la banda sin hipocresías.