El «wuxia» desde la óptica del cine de autor que triunfa en Cannes

Alo largo de su carrera Hou Hsiao-hsien ha diseccionado el pasado y presente de Taiwán, quedando consagrado internacionalmente dentro del cine de autor. Por eso buscó otros horizontes creativos, cuando rodó en París “El vuelo del globo rojo” (2007) en homenaje al clásico de Albert Lamorisse. Los ocho años de paréntesis transcurridos desde entonces los ha dedicado a encontrar un sitio en la nueva industria cinematográfica asiática, cada vez de proporciones más gigantescas. Por eso ha creído que podía hacer una aportación personal al cine de género tradicional chino, manejando un presupuesto de 15 millones de dólares que, sin llegar a los parámetros de Hollywood, se sitúa por encima de su habitual austero y minimalista modo de trabajo. Es de esta manera como se mete en una producción “wuxia” con coreografías de artes marciales, pero basándose en la literatura “chuanqi”, constituida por relatos de aventuras de la dinastía Tang que devoró en su niñez, y a los que ahora ha querido poner imagen y sonido.
Hou Hsiao-hsien recibió en Cannes el premio a la Mejor Dirección, con el visto bueno de gran parte de la crítica, impresionada por la plasticidad visual que consigue con “Nie Yinniang”. Dicho título original se corresponde con el nombre de la heroína encarnada con movimientos cadenciosos por la actriz Shu Qi, quien también coincide con el punto de vista de la cámara, que sigue la acción con sigilo y cierto distanciamiento. Es el tratamiento estético el que dota de complejidad a una narración sencilla en su sustrato argumental.
Nos habla de los convulsos tiempos de la dinastía Tang, entre los siglos VI y IX, cuando en la provincia de Weibo se ordena el asesinato del gobernador por parte de la protagonista, pese a que es su prima. De ahí el dilema que se le plantea entre obediencia sectaria y sentimientos personales.

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