Fede de los Ríos
JO PUNTUA

A la caza del radical

Como inicio del proceso electoral a Cortes de Madrid, la justicia española, como es costumbre, aporta su grano de arena en la configuración del clima electoral: en su vertiente Tribunal Constitucional, anulando la Declaración del inicio del proceso hacia una República catalana que aprobó el Parlament; en su vertiente Audiencia Nacional y, de manera habitual, juzgando en tropel a varias decenas de vascos radicales. No es que no tengamos derecho a individualidad como el resto del mundo, no. Se trata de una deferencia de los jueces españoles para con nuestra idiosincrasia, como los vascos somos más de cuadrilla se nos condena en cuadrilla. Más que ochote en orfeón.

Mediante la página web stop-radicalismos@interior.es nos pide Jorge Fernández (el único catalán que se llama Jorge), ministro de Interior, que comunique «cualquier incidencia o problemática que, posiblemente, suponga el inicio o desarrollo de un proceso de radicalización o de gestación de conductas extremistas, intransigentes o de odio por razones racistas, xenófobas, de creencias, o de ideologías»(sic), asimismo, también puedo comunicar «la extrema situación de radicalización de un individuo o su posible desaparición y salida/entrada del territorio nacional hacia o desde zonas de conflicto bélico»(sic). Que «contacte» con ellos con total confianza y que mi «colaboración» es muy importante para todos. «Colaboración» es lo que antiguamente se conocía con el feo nombre de delación.

Ahora cuando coincido en el ascensor con algún vecino, no le quito ojo de encima por si comenzara en él, en ese mismo instante, un «inicio de gestación de conducta intransigente» y lo añado a la lista de sospechosos. En la última reunión de vecinos fueron varios los que mostraron radicalismo e intransigencia entre ellos. Al del 4º, las veces que hemos coincidido en la carnicería, no le he visto nunca comprar cerdo. Mañana le preguntaré al carnicero. Gracias a Jorge, mi vida está llena de alicientes.