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TEL AVIV

Israel busca al autor de un ataque a un bar en Tel Aviv

El presunto atacante que ayer mató a dos israelíes e hirió a otros siete –dos de ellos en estado crítico–, es un palestino con pasaporte israelí cuya identidad es conocida por los servicios de seguridad gracias a la identificación que facilitó su propio padre. Los medios difundieron imágenes de la cámara de un pequeño establecimiento en las que se le distingue con bastante claridad. Un primo del sospechoso murió en choques con la Policía hace diez años.

Los medios locales han difundido imágenes de la cámara de un pequeño establecimiento de ultramarinos en las que se distingue al agresor con bastante claridad. Gracias a esas imágenes fue reconocido por su propio padre, quien llamó a la Policía para explicar de quién se trataba, según informó el Canal 10 de la televisión israelí.

Los medios sugieren que el «árabeisraelí», nombre por el que en Israel son conocidos los palestinos con nacionalidad, a diferencia de los de Cisjordania y Gaza, ha pasado un «proceso de radicalización» que le llevó a cometer el ataque, valoración que deducen del Corán que hallaron en el bolso que dejó en el establecimiento y del «expediente delictivo nacionalista» que tenía acumulado.

Los comentaristas de Israel se mostraban sorprendidos por su destreza en el uso de un arma automática para disparar una treintena de balas y cambiar cargador, así como de la sangre fría que expone a lo largo de todo el ataque. El Canal 10 agregó que un primo del sospechoso murió hace diez años en un conocido enfrentamiento con la Policía, lo que pudo haber influido en su decisión.

La Policía identificó a las dos víctimas como Shimon Ravim, un joven de Ofakim, y Alon Bakal, un estudiante de Derecho que dirigía el pub atacado.

El autor de los disparos huyó y la Policía puso en marcha un importante dispositivo para capturarlo. Se trataría de un palestino de 28 años procedente de Wadi Ara, cerca de la ciudad de Haifa (en el norte), que podría «padecer severos problemas mentales», según indicó un abogado y pariente suyo a los medios israelíes.

Como en París

El agresor es hijo de un voluntario de Policía que informó a las fuerzas de seguridad de la identidad de su hijo tras ver el metraje del suceso grabado por las cámaras de seguridad. El autor del ataque empezó abriendo fuego contra clientes sentados frente a un bar. Fue allí donde dos personas sucumbieron a sus heridas. Un revoltijo de sillas volcadas y vidrios rotos reflejaba el pánico que se apoderó de los clientes. Luego, el hombre siguió su camino en la misma acera y volvió a disparar 150 metros más lejos contra clientes que estaban sentados en la terraza de otro bar, a pesar del mal tiempo, en una calle muy popular de la capital internacionalmente reconocida de Israel. «Escuché disparos, me di la vuelta y vi que la gente corría dentro del café. La gente gritaba y vimos al tipo que disparaba. Tenía el cabello castaño, vestía un suéter gris y luego huyó», contó Alexandre Lambez, un turista francés. «Enseguida pensé [en los ataques de noviembre] en París y en el Bataclan», dijo.

La dueña de una peluquería cercana, Osnat David, se negaba a salir porque no quería ver «los cuerpos y la sangre», dijo conmocionada. David atendía a sus clientes cuando escuchó «disparos, gritos y llantos. Mis clientes y yo nos escondimos sin hacer ruido. No tuvimos tiempo de cerrar el negocio. Nos tiramos al suelo para que el terrorista no nos viera. Todo duró unos veinte minutos. Dos minutos antes estaba fuera fumando un cigarrillo. Es un milagro. Si me hubiera quedado fuera ahora estaría muerta», agregó.

Vetada novela de amor entre palestino y judía

La decisión del Ministerio israelí de Educación de excluir del programa de Literatura de los centros de secundaria una novela que cuenta una historia de amor entre un palestino y una judía despertó controversia en Israel. Según la prensa, el veto a la obra de la novelista Dorit Rabinyan, publicada hace año y medio en hebreo, es fruto del miedo a la asimilación entre judíos y palestinos.

La medida vuelve a poner de relieve las delicadas relaciones entre el mundo cultural y el actual Gobierno, uno de los más de derechas de la historia. Las uniones entre judíos y palestinos y la pérdida de la identidad judía son dos de las máximas preocupaciones de los judíos practicantes, mientras que en la sociedad palestina están mal vistas las relaciones sentimentales con judíos. En realidad estas uniones son poco frecuentes, pero se usan mucho en la creación artística. La responsable del Ministerio que decidió vetar el libro, Dalia Fenig, alegó que temía que fuera percibido como una incitación a la asimilación.GARA