GARA
WASHINGTON

Estadounidenses armados desafían al Gobierno de Barack Obama en Oregón

La Policía federal estadounidense (FBI) se ha puesto al frente de las actuaciones policiales ante el desafío protagonizado por una «milicia armada» ultraconservadora que ha ocupado unas instalaciones del Gobierno en un parque natural en el occidental estado de Oregón.

Los «milicianos armados» –como les denominan los medios locales al no tratarse de personas árabes, negras o asiáticas, por ejemplo– que tomaron un edificio de la reserva natural de Malheur forman parte de una protesta surgida en la cercana villa de Burns en apoyo a dos rancheros condenados por realizar quemas en un terreno rural del Gobierno sin permiso.

El FBI anunció que no dará detalles sobre su actuación en torno a este desafío «en consideración a la seguridad tanto de las personas que se encuentran dentro de la reserva natural como de los agentes implicados».

Una veintena de miembros de la milicia armada, que aseguran que su acción es una «protesta pacífica», mantienen ocupado desde el pasado sábado el edificio de los Servicios de Fauna y Pesca del parque natural de Malheur, en una zona remota del sudeste de Oregón, tras una protesta en la que participaron unas 300 personas.

Los hermanos Ammon y Ryan Mundy, hijos del ranchero de Nevada Cliven Bundy, conocido por llevar años desafiando al Gobierno al negarse a pagar para que sus reses pasten en terrenos federales, son dos de los portavoces de los amotinados.

Ammon Mundy aseguró que en la ocupación de las oficinas federales no han causado daños a ninguna propiedad ni han «amenazado a ningún ciudadano», mientras que su hermano dijo que espera que haya más grupos que imiten su acción en otros lugares.

El motivo de la manifestación del sábado, a la que se unieron milicianos llegados de otras partes del país y que dio paso a la ocupación posterior de las oficinas federales, fue la condena dictada contra dos rancheros, Dwight Hammond y su hijo Steve, por haber hecho quemas no autorizadas en terreno federal en 2001 y 2006. Los Hammond defienden que prendieron los fuegos en su propiedad para evitar la penetración de plantas invasoras, pero la versión del Gobierno en el juicio fue muy diferente: se dedicaban a la caza furtiva y otras actividades ilegales y provocaron los incendios para borrar pruebas. Dwighyt Hammond, de 73 años, y su hijo Steve (46), debían presentarse ayer para cumplir el resto de sus condenas.