Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Point Break»

El último salto

Antes de su oscarizada consagración con “La noche más oscura”, la cineasta Kathryn Bigelow adquirió una considerable relevancia gracias a sus atípicos e impactantes thrillers y fue saludada como una rara avis dentro del cine de acción. Su sentido visual y su puntillismo técnico quedaron manifestados en propuestas tan interesantes y originales como “Le llamaban Bodhi”, un thriller de acción del año 91 que legaría para la posteridad la singular banda de atracadores ataviada con máscaras de los expresidentes estadounidendeses Nixon, Reagan, Johnson y Carter. Ahora se asoma a nuestras pantallas un remake amparado en la misma premisa argumental, pero que lejos de querer seguir el rastro del filmado por Bigelow, se limita a encadenar una sucesión de secuencias más acordes a un filme concebido por cierta marca de bebida energética relacionada con los llamados deportes de alto riesgo. Más allá de la mera espectacularidad con la que se pretende impulsar este remake, poco más topamos dentro de un filme monocorde que echa por tierra las grandes virtudes narrativas del rodado por Bigelow: un cuidado diseño de personajes abocados a un punto de no retorno.

En relación a este apartado, los encarnados en esta oportunidad por Luke Bracey y Edgar Ramírez en momento alguno logran hacernos olvidar a los que en su día encarnaron con mayor solvencia Keanu Reeves y Patrick Swayze porque su presencia tan solo se justifica para hilvanar encuadres abracada- brantes y diálogos que gozan de un empaque tímido y fugaz. Esta nueva versión orquestada por Ericson Core seguro que hará disfrutar a quienes se conformen con sentir una tímida sensación de adrenalina en cuanto la cámara se asoma a precipicios imposibles o acompaña diferentes modalidades de saltos aéreos. Quien quiera buscar motivos para dar con la última ola, se equivocó de película.