Dabid LAZKANOITURBURU

La tensión irano-saudí pone en alto riesgo el inminente diálogo en Siria

El proceso de diálogo sobre Siria, cuyo arranque está previsto el 25 de enero, puede convertirse, junto a la guerra yemení, en la primera víctima de la crisis. Arabia Saudí sigue sumando apoyos y ha logrado poner el foco en los ataques iraníes a sus embajadas y desviarlos de su origen: su decapitación de un líder chií.

La grave crisis en las relaciones entre Ryad y Teherán tras la ejecución por decapitación de un clérigo chií por parte de Arabia Saudí y los ataques de represalia a legaciones diplomáticas saudíes en Irán se extiende al cisma religioso entre suníes y chiíes en el mundo y amenaza con desbaratar los intentos de negociación en torno a Siria y con profundizar en la guerra por delegación pero cada vez más abierta entre ambas potencias rivales en Oriente Medio.

En medio del cruce de acusaciones entre ambas partes, el mediador de la ONU para Siria, Steffan de Mistura, llegó a última hora del lunes a Arabia Saudí y se reunió ayer con los embajadores en Ryad de los países que participaron en Viena en las reuniones internacionales destinadas a encontrar una solución política al conflicto sirio.

Paralelamente, De Mistura se reunió con representantes de la oposición siria en el exilio.

Esta última, por boca de la Coalición Nacional Siria, emitió un comunicado datado en Beirut en el que se alinea con Arabia Saudí e insta a todos los países árabes a que se sumen a la ruptura de relaciones con Irán, que apoya militarmente a Damasco.

Impacto sobre Siria

Stepahne Dujarric, portavoz de De Mistura, confirmó la «extrema preocupación» de la misión de la ONU en Siria por las «nefastas consecuencias en la región» de la crisis irano-saudí.

De Mistura, que viajará «a lo largo de la semana» a Teherán, estaría «evaluando el impacto» de la crisis. Tras sendas reuniones a finales de año en Viena y una cumbre de fin de año en Nueva York, la ONU y el tándem EEUU-Rusia mantienen la esperanza de reunir en una mesa a Gobierno sirio y rebeldes en Ginebra a partir del 25 de enero.

Por de pronto, Arabia Saudí sumó un nuevo aliado, Kuwait, en su llamamiento a la ruptura de relaciones con Irán. Con él son cinco los países árabes suníes alineados con Ryad.

Otros, como el Egipto golpista –deudor de la financiación saudí pero cada vez más alineado con la Rusia de Putin– y Qatar –rival de los Saud al apoyar al islam político no salafista– mantienen un perfil bajo y Omán, que con su religión ibadí (de origen chií) ha hecho siempre de puente entre ambas confesiones, mantenía silencio.

El Consejo de Cooperación del Golfo, que reúne a las seis monarquías de la región, ha sido convocado en Ryad para el sábado pero el Gobierno iraní ya adelantó que «la ruptura de relaciones de Arabia saudí y sus vasallos no tendrá ningún efecto en el desarrollo de Irán». El portavoz de Teherán, Mohamed Bagher, fue más allá y aseguró que serán los Saud los paganos de la crisis.

Más dolió en Teherán el hecho de que, a instancias de Arabia Saudí, el Consejo de Seguridad de la ONU en Nueva York mostrara a última hora del lunes –madrugada de ayer en Euskal Herria– su «profunda inquietud» tras los ataques contra intereses saudíes en la región. El comunicado, que insta a Teherán «a proteger las instalaciones diplomáticas y consulares y a respetar plenamente sus obligaciones internacionales», no hace mención a la ejecución del clérigo chií Nimr al-Nimr y de otros tres opositores.

Reacción iraní

La agencia AFP informó de que la misión iraní en la ONU «lamentó» los ataques y prometió «tomar medidas para que no se repitan».

No obstante, el presidente de Irán, Hassan Rohani, contraatacó recordando que Arabia Saudí «no puede responder a las críticas cortando cabezas (...) Yo espero que los países europeos, que reaccionan siempre con celeridad a las cuestiones relacionadas con los derechos humanos, cumplan con su deber».

Pero Rohani, que tiene toda la razón al denunciar la doble vara de medir de Europa Occidental con su aliado saudí, tiene un problema, o dos. Y es que, de un lado, Irán forma parte de los países que más condenas de muerte ejecutan tras China, empatada con Arabia Saudí y seguida de cerca por EEUU. De otro lado, Irán ha amparado y ampara a regímenes que, como el sirio, han aplicado la misma política represiva a sus críticos.

Tanto el portavoz del Gobierno iraní, Mohamed Bagher, como el ministro iraní de Interior, Mustapha Pourmohammadiha, evocaron la teoría conspirativa al acusar de los ataques a la embajadas a «agentes infiltrados saudíes». El presidente Rohani, por su parte, los tildó de «extremistas» y exigió acabar con los ataques de una vez por todas.

Arabia Saudí e Irán son dos protagonistas importantes en la guerra en Siria. Ryad financia y arma a los grupos opuestos al régimen, mientras que Teherán apoya al presidente sirio Bashar al-Assad con efectivos militares en el campo de batalla.

También son antagonistas en Yemen, donde Irán apoya materialmente a la rebelión chiíta hutí, mientras que los Saud lideran una coalición militar árabe de apoyo al Gobierno.

 

La guerra se intensifica en Yemen y los grupos yihadistas atacan al Gobierno en Aden (sur)

Al menos 31 personas, entre ellas muchos menores de edad, murieron ayer ahogadas tras naufragar dos lanchas en las que decenas de refugiados intentaban llegar a Grecia desde la costa de Turquía, según informó el diario turco “Cumhuriyet”.

En la primera embarcación, una lancha neumática, viajaban 22 personas con el objetivo de alcanzar la isla griega de Lesbos, a unos 20 kilómetros de distancia de las playas de Dikili, en Esmirna.

Pero debido a las fuertes ráfagas de viento y al oleaje, la lancha volcó poco después de salir, sobre las 05.00 de la madrugada. Las patrullas costeras turcas consiguieron rescatar a seis supervivientes, además de a otros seis que habían conseguido encaramarse a un rompeolas cercano. Durante todo el día no dejaron de aparecer más cadáveres en un tramo de cinco kilómetros de playa que se extiende desde el municipio de Dikili, punto de partida de las dos lanchas, hasta el de Altinova en el vecino distrito de Ayvalik, perteneciente a la provincia de Balikesir. Sobre las 16.00 horas ya se habían contabilizado en total 31 cadáveres, aunque se temía que el número final aún fuera mayor

Entre los ahogados había numerosos menores de edad, así como varias mujeres, y según se puede apreciar en las fotografías publicadas por la prensa turca, muchos iban provistos de chalecos salvavidas.

Refugiados supervivientes de naufragios han denunciado que los salvavidas que compran son imitaciones que no ayudan a mantenerse a flote.

Según diversos medios turcos, entre las víctimas identificadas se hallarían afganos, iraquíes, sirios e incluso argelinos.

Turquía alberga a unos 2,2 millones de sirios, a 45.000 afganos, 100.000 iraquíes y 14.000 iraníes, bien como solicitantes de asilo, bien como refugiados.

Durante 2015, las patrullas marítimas turcas rescataron a 86.462 personas indocumentadas que intentaban alcanzar alguna de las islas griegas, según datos oficiales difundidos ayer.

Según la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en 2015 el 85% del millón de refugiados e inmigrantes que llegaron por mar a Europa alcanzaron el continente a través de Grecia, especialmente por sus islas más cercanas a territorio turco.

Más de 3.700 personas han muerto en 2015, tanto en el Mediterráneo como en el Egeo, durante una travesía que se ha tornado más peligrosa por el mal tiempo invernal.

Y es que pese a las temperaturas invernales y las malas condiciones meteorológicas que convierten en aún más peligrosa la travesía, cientos de refugiados siguen intentando cruzar el Mediterráneo en una carrera hacia una Europa que aumenta los controles cada día que pasa.GARA

 

Decenas de refugiados mueren ahogados

Dos días después de que Arabia Saudí diera por roto un alto el fuego instaurado el 15 de diciembre pero nunca respetado, los rebeldes hutíes han lanzado una contraofensiva contra las tropas progubernamentales en la ciudad de Marib, de la que se replegaron en verano, y han avanzado en la provincia de Lahj en el extremo sur del país, revirtiendo algunos logros de la coalición, liderada por Ryad.

Esta replicó reanudando sus bombardeos contra posiciones rebeldes en la capital, Sanaa, en la ciudad portuaria de Hodeida y en la disputada Taiz, en el suroeste del país.

En Aden, capital del sur, el gobernador y el jefe de Policía locales y el gobernador de Lahj salieron ilesos de un atentado con coche bomba contra su convoy del que se responsabiliza a grupos yihadistas, que están en los últimos días atacando instalaciones portuarias, cerrando universidades y matando a líderes sufíes en una muestra de su creciente fortaleza en el sur.GARA