IBON NAVARRO Y MUSLI DAN MUCHO PELIGRO AL MANRESA

La Copa la veremos por televisión», declaraba resignado Ibon Navarro en la previa al partido del conjunto del Bagés en Illunbe. Y el resultado, un adverso 89-70, parecía darle la razón. No obstante, mirando el balance de la escuadra catalana, 6-8, empatando con otros cinco equipos y a solo una victoria de Fuenlabrada y Andorra, indica que su realidad competitiva es más ambiciosa.
Dos exbaskonistas, el propio Ibon Navarro y Dejan Musli, tienen mucha culpa de esta «resurrección» de un Manresa que en muchas ocasiones ha dado verdaderas lecciones de sacar un rendimiento máximo a bien escasos recursos, como fueron los títulos de Copa de 1997 y la ACB de 1998.
«Hay tres tipos de entrenadores: los Guardiola, que imponen su filosofía y hacen a los jugadores creer en ella; los que tienen las ideas muy muy claras y las aplican tengan lo que tengan; y los que vemos lo que tenemos y decidimos qué es lo que hay hacer», recordaba un Ibon Navarro que está siendo una de las grandes revelaciones de esta primera parte de la campaña. «Podemos conseguir la permanencia. Veo al Manresa como equipo equipo revelación. Lo que más me preocupa es que muchos jugadores del equipo no tienen experiencia», declaraba en vísperas de empezar una Liga ACB que, por primera vez en años, está pasando con tranquilidad y hasta ilusión en el Nou Congost.
Mirando la plantilla del Manresa, lo cierto es que el mérito del técnico gasteiztarra es innegable. Salió por la puerta de atrás del seno de Laboral Kutxa Baskonia, después de lamentarse y «rajar» del «egoísmo» de la plantilla baskonista «cuando las cosas vienen mal dadas». Por eso, un plantel formado por novatos como los ucranianos Overtchenko y Sandul, jovenzuelos como Grigonis, Alex Hernández o Barrera, veteranazos como Román Montañez, y trotamundos «rebotados» como el dominicano Juan José García, el puertorriqueño Ricky Sánchez o el hispano-ruso Dimitry Flis, con el añadido de Chase Simon, que llegaba de la Liga polaca, o se olvidaba de egoísmos, o la llevaba clara.
Y ahí andan, hasta las dos últimas derrotas en Sevilla y Donostia, se mantenían con un balance positivo, ganado en plazas como Santiago de Compostela o Andorra, y a pesar de recibir palizas en Sevilla, Gran Canaria o ante el Real Madrid, los de Ibon Navarro se han mostrado competitivos en casi todos sus envites. En alguna de sus derrotas, como frente al Joventut, solo un triple sobre la bocina impedía a los de Ibon Navarro tener algún triunfo más. Y eso que es el segundo equipo que menos anota, con 71 puntos por partido, y suma una valoración media de 68.
«Somos un equipo de los que los rivales siempre cuentan con la victoria», reconocía el gasteiztarra. «Pero luego ven que nos agarramos a los partidos y ahí empiezan a sentir la presión. Por eso opino que somos los candidatos ideales para ser el equipo revelación de la ACB», recalcaba.
Ahora ya no es el «patito feo»
En esa tesitura de equipo gris y que vive por y para el colectivo, la excepción que confirma la regla del Manresa es Dejan Musli. Coetáneo de pívots que brillan en la NBA como Jonas Valanciunas, Enes Kanter o Rudy Gobert, Musli se ha quedado en el camino como una suerte de «patito feo», puesto que hasta la fecha no ha logrado trasladar a la categoría profesional el brillo mostrado en épocas anteriores. Aunque parece que, al fin, se está convirtiendo en cisne cuando ya bien pocos esperaban una transformación así.
«Por favor, no me preguntéis más sobre Musli». Fue la última frase, y prácticamene la sentencia de Dusko Ivanovic en la etapa del pívot serbio en el seno de un Laboral Kutxa Baskonia que podrá ver esta tarde la evolución de un chaval que tuvo a sus órdenes en la 2011/12, con cesiones a Fuen labra da –duró un mes– y el Vizura.
En el Partizan y el Mega Leks de Ser bia –donde promedió 15 puntos y 9,2 rechaces– pareció tomar aire, y ahora, en su regreso a la ACB, al fin está brillando. Por detrás de Bourousis –que al final jugará en el Nou Congost–, y Tomic, es el tercer mejor valorado de la Liga, con una media de 18,6. Es el tercer mejor reboteador, con 7,5 rechaces; el decimocuarto mejor anotador con 12,9 tantos; el noveno mejor taponador... Y su impacto ha sido inmediato, logrando ser nombrado MVP de octubre, así como su ausencia en la çultima jorada de diciembre, en el que el Manresa se «comió» un 85-58 en Sevilla. ¡Qué lejos queda el ostracismo al que lo condenó Porfi Fisac cuando coincidieron en Fuenlabrada acusando al jugador de falta de profesionalidad!
Pero Ibon Navarro, que conoce tan bien a su jugador como al Laboral Kutxa Baskonia, no quiere convertir el duelo de esta tarde en un mano a mano entre Musli y Bourousis. «La experiencia nos dice que, cuando ha habido duelo Tomic-Musli, hemos perdido; Ayón-Musli, hemos perdido, Hamilton-Musli, también hemos perdido. Prefiero que veamos un duelo entre Manresa y Baskonia que Musli quien sea». Con todo, sorprendía el preparador gasteiztarra al afirmar que «también creo que –Bourousis– es un jugador que, entre comillas, nosotros podemos defender, que podemos entrar en esa guerra, en trampear, en ensuciar el juego».
Con Musli como ariete, Ibon Navarro espera competir ante el Baskonia después de aprender la lección de Illunbe. «Quisimos jugar a lo que no somos. Espero que aprendamos la lección». Tal vez vea la Copa por televisión, ¡pero qué peligro tiene el Manresa!

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