Koldo LANDALUZE
CRÍTICA «Joy»

Drama, comedia y cosmética

Partiendo de la base de que las peripecias emocionales y profesionales de Joy Mangano –una trabajadora de Long Island que acabó convirtiéndose en una popular inventora de productos del hogar y una celebridad en la teletienda estadounidense– poco interés personal me despiertan, cabe renonocer que de no haber sido por el ímpetu que demuestra la actriz Jennifer Lawrence por sacar a flote su personaje, estaríamos hablando del enésimo producto hollywoodense basado en la inefable e infalible fórmula de la superación personal, una excusa –unida al consabido «basado en hechos reales»– que al parecer tanto gusta al público estadounidense y a la vieja guardia de la academia de Hollywood que todavía muestra su predilección por estos productos de consumo rápido a los que respaldan con sus votos en las nominaciones a los Óscar. No es menos cierto también que en un intento por buscar algo reseñable en esta comedia dramática, he topado con la pericia de un cineasta como David O. Russell que ha recurrido a sus habituales Jennifer Lawrence y Bradley Cooper para intentar seguir la estela del éxito que logró con películas como “El lado bueno de las cosas” y “La gran estafa americana”. Esta pericia de Russell se traduce en saber “disfrazar” sus proyectos comerciales bajo un manto de clasicismo academicista y un toque de cine independiente que siempre otorga al realizador cierto plus autoril.

Teniendo presente esta declaración de intenciones o principios, el autor de la muy estimable “The Fighter” compone un mosaico doméstico diseñado para el agrado general del público y midiendo cada centímetro de lágrima y sonrisa que cohabita en esta historia en la que la protagonista no duda en hacer frente a los sinsarobores de la vida para sacar adelante a su peculiar clan familiar.

Al igual que en el resto de sus producciones, el autor también ha contado con el refuerzo de un reparto aderezado con estrellas y que en esta oportunidad incluye a un Robert de Niro que vuelve a estar a años luz de su mejor estado de forma.