Sortu plantea a EPPK recaracterizarse y facilitar soluciones «con audacia»
«La caracterización actual de EPPK corresponde a otra época política». Es el diagnóstico de Rufi Etxeberria, responsable de Sortu para la resolución del conflicto, enunciado ayer en una charla en Iruñea. En consecuencia, se plantea a los presos redefinir su aportación como «presos independentistas» y contribuir a las soluciones «con audacia».

Rufi Etxeberria, responsable del área Gatazkaren Konponbidea de Sortu, aprovechó una charla ayer tarde en Iruñea junto a Josu Beaumont para lanzar un buen número de reflexiones interesantes y novedosas sobre la cuestión carcelaria y el papel del Colectivo de Presos y Presas Políticas Vascas, además de algunas revelaciones sobre lo ocurrido en torno a Aiete. Destacó la afirmación de que «la caracterización actual de EPPK corresponde a otra época política», centrada en la resistencia, y de que es hora de pasar a «hacer su aportación en el terreno de la resolución».
La reflexión encaja dentro del proceso interno Abian, con el que la izquierda abertzale reforzará la línea abierta en 2010 con la resolución ‘‘Zutik Euskal Herria’’. Explicó Etxeberria que el Colectivo va a participar «de lleno» en ese debate, pero le planteó además que posteriormente «aborde una reflexión sobre su caracterización y sobre el camino a seguir en el proceso de excarcelación, dando nuevos pasos en esa dirección».
El cambio que se plantea es pasar de la caracterización como «frente de cárceles» vigente hasta ahora (producto de «una estrategia ya superada», dijo Etxeberria) a otra en que EPPK impulse efectiva y eficazmente el proceso independentista. Este aspecto concreto se materializaría en que los prisioneros aporten en lo sucesivo como «presos independentistas»; en que desarrollen una nueva política de relaciones con los agentes vascos que genere un trabajo común por su vuelta a casa para que esta sea una causa ganada por la sociedad vasca; y en que actúen «con audacia» en el ámbito jurídico «dado que la salida de los presos no va a venir de la mano de un acuerdo alcanzado en torno a una mesa, sino que se deberá dar desde el desarrollo de la legislación, y es necesario prepararse para ese escenario», subrayó Rufi Etxeberria.
Tras las movilizaciones exitosas del sábado, Etxeberria destacó la validez de Sare y Bagoaz para aunar fuerzas y voluntades diversas, y puso en valor además la función de Etxerat para difundir y testimoniar la situación de los presos «con más legitimidad que nadie». Consideró que «el impulso decisivo para la vuelta a casa de los presos vascos vendrá de la mano del movimiento popular». Y apostilló que, en ese camino, «se debería abrir una dinámica compartida entre agentes sociales, políticos y sindicales con la participación de EPPK».
Este último concepto fue muy remarcado en la charla, ofrecida en el Palacio del Condestable de la Calle Mayor de Iruñea: «La cuestión de los presos y refugiados debe ser superada por la sociedad vasca, todos los agentes vascos e instituciones vascas junto con los presos». En este punto no olvidó una mención positiva para la labor del Foro Social de Euskal Herria, con sus propuestas para abrir caminos, y le pidió que continúe en ello.
Tiene claro el dirigente de Sortu que la vuelta a casa de presos y exiliados pasa por el ámbito jurídico-penitenciario: «Es una vía que hay que utilizar, rechazando siempre el arrepentimiento y la delación (...) Algunos pasos jurídicos ya se están desarrollando y pensamos que es necesario trabajar los contenidos de otros y recorrer el camino tomando la iniciativa –dijo–. Es tiempo de actuar con audacia y el Colectivo de Presos Vascos debería dar el paso de actuar con audacia también en el ámbito jurídico. Evidentemente, la decisión le corresponde al Colectivo», concluyó.
Enderezando errores
Las reflexiones parten de un balance de lo ocurrido desde ‘‘Zutik Euskal Herria’’ (2010), con bastante carga autocrítica. Afirma Etxeberria, por ejemplo, que se ha actuado como si las fases de resolución de consecuencias y causas del conflicto fueran rígidas y consecutivas, cuando en realidad «van entrelazadas».
También asumió que no se ha acertado en la aplicación de la unilateralidad, porque hasta ahora siempre ha estado latente el «esquema histórico bilateral», en cierta medida porque los compromisos adquiridos por Madrid con los mediadores internacionales en torno a Aiete (ver la página siguiente) favorecían continuar con «las maneras de pensar, esquemas y formas de actuar del pasado». La consecuencia de todo ello es que «los estados han conseguido colapsar en cierta medida el proceso de resolución, especialmente en Hego Euskal Herria, no Ipar Euskal Herria».
Para corregirlo, Rufi Etxeberria plantea que «no podemos seguir a la espera» de los estados y que «tenemos que situar la resolución de las consecuencias del conflicto dentro del desarrollo del proceso soberanista o independentista, más que en una estrategia de fases». Así, la vuelta a casa de presos y refugiados continúa como «objetivo de primer nivel», pero «dentro de una estrategia política independentista que debe ser eficaz y fructífera».
Insistió en la importancia de la posición social mayoritaria en Euskal Herria, «claramente contraria a la dispersión» y «a que nadie tenga que seguir preso o huido por razones políticas». En este punto emplazó a los gobiernos de Lakua e Iruñea para que combatan las vulneraciones de derechos humanos. «Especialmente llamamos al Gobierno de Gasteiz para que deje de hablar en pasado sobre las consecuencias de la violencia, porque es una gran mentira, y para que admita la realidad y se implique de lleno en cambiarla. Emplazamos al Gobierno Urkullu a admitir que la violencia del Estado español es una realidad y a actuar con determinación para que desaparezca de la ecuación política vasca».
Beaumont ve muchas opciones
Tras la intervención de Etxeberria, Josu Beaumont invitó a sumar fuerzas en todo tipo de iniciativas por los prisioneros, remarcando que, pese a escepticismos y pesimismos en boga últimamente, «la situación es la mejor que hemos tenido nunca, el momento más sencillo para trabajar por este tema». Añadió que «la potencialidad para abrir esta lucha a otros sectores de la sociedad es inmensa», como se mostró en Bilbo y Baiona.
La charla se insertaba en un ciclo que está recorriendo Nafarroa, donde hasta ayer se habían impartido unas 20 sesiones con unos 500 participantes. La de Iruñea ayer engordó mucho esa cifra, al reunir a 200 personas.
Revelaciones nuevas sobre los «compromisos de Estado» pre-Aiete que siguen incumplidos
En la entrevista de GARA del pasado 15 de diciembre, el interlocutor de ETA David Pla revelaba que un mensajero del Gobierno del PP llegó a reunirse con la delegación de la organización armada después de Aiete. La existencia de compromisos estatales antes de la Conferencia resulta cada vez más notoria y ayer Etxeberria ofreció otros datos absolutamente nuevos. No se trata de una versión de parte, añadió, sino de elementos «recogidos en su integridad de manos de los mediadores o facilitadores internacionales».
Explicó que en una reunión celebrada exactamente el 8 de octubre de 2011, una semana antes de Aiete, estos mediadores hicieron saber que la cita era fruto de sus contactos con el Gobierno de Zapatero por un lado y con ETA por otro. Informaron de la existencia de un documento, denominado “Hoja de ruta resultante”, que «tenía el beneplácito del Gobierno del PSOE y la organización ETA. Era un documento de dieciséis puntos. A decir verdad, los mediadores internacionales subrayaron que todos los puntos no contaban con el visto bueno del Gobierno español –precisó Etxeberria– y que algunos quedaron pendientes de desarrollarse posteriormente».
¿A qué se comprometía Madrid? A excarcelar a los presos gravemente enfermos, mejorar las condiciones de vida de todos y trasladarlos de modo escalonado a Euskal Herria, cuestiones que siguen incumplidas hoy. Había acuerdo además en establecer la delegación de ETA en un Estado europeo (como ocurrió) y abrir conversaciones sobre la vuelta a casa de presos y refugiados, desarme o desmilitarización (lo que el PP, tras suceder al PSOE en Moncloa un mes después, declinó hacer, más allá de la visita citada al inicio). Sí se cumplieron otros puntos como la celebración de la Conferencia Internacional o la legalización de la izquierda abertzale.
Al llegar el PP, prosiguió Etxeberria, «dijo que ponía el contador a cero». Y luego pasó a «actuar de lleno contra la resolución», desde la consideración de que «el Estado no gana nada con la resolución de las consecuencias del conflicto. Es más, considera que lo único que hace es perder» porque «cualquier paso, por pequeño que sea, alimenta el proceso de liberación».
Así las cosas, Rufi Etxeberria explicó, en nombre de Sortu, que «exigimos al futuro Gobierno que cumpla los compromisos de 2011, porque el compromiso del Gobierno del PSOE era un compromiso de Estado, tomado para superar la principal cuestión de Estado», y porque además está asumido ante la comunidad internacional y se le debe a la sociedad vasca. No es un planteamiento iluso, matizó, porque por los precedentes «teníamos suficiente escarmiento y sabíamos que eso podía volver a suceder». Por eso, la izquierda abertzale no se quedó esperando a una bilateralidad muy dudosa y emprendió su propia estrategia unilateral.R.S.

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