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El asalto a un consulado, primer ataque del ISIS contra el Estado paquistaní

La rama afgana del Estado Islámico (ISIS) asumió ayer la autoría del atentado contra el consulado de Pakistán en la ciudad de Jalalabad, en el este de Afganistán, que causó al menos diez muertos. El atentado supone el primer ataque del ISIS contra el Estado paquistaní, históricamente principal apoyo de los talibanes, enfrentados a su vez al Estado Islámico. En un comunicado, Wilayat al-Jurasan (Provincia de Jurasan), filial del ISIS en la zona, aseguró que «decenas de apóstatas murieron en un ataque de los soldados del califato». El asalto comenzó con un atentado suicida tras lo que otros milicianos se atrincheraron en un edificio colindante. Según Wilayat al-Jurasan, un kamikaze se inmoló, matando a policías y abriendo el camino a los otros yihadistas, que entraron en el edificio del consulado paquistaní. Un segundo agresor detonó su cinturón de explosivos dentro del edificio mientras que un tercero «pudo regresar a las sedes de los muyahidin», se señala en el texto, que asegura que la acción duró nueve horas.

Fuentes oficiales afganas dijeron a Efe que el ataque se saldó con la muerte de siete miembros de las fuerzas afganas y tres kamikazes.

Ataque a un centro antipolio

Por otro lado, un kamikaze mató a quince personas e hirió a otras tantas, siete de ellas de gravedad, en un centro de la campaña de vacunación antipolio en Quetta, en Baluchistán, al sudoeste de Pakistán. Doce de las víctimas eran policías que iban a acompañar a los vacunadores en la tercera jornada de la campaña. Pakistán y Afganistán son los dos últimos países del mundo donde la poliomielitis es aún endémica y cada año docenas de niños se ven afectados.

Los equipos de vacunación son objetivo recurrente de ataques islamistas, que hace circular rumores de que sirven para esterilizar a la población musulmana, sobre todo desde que la CIA organizó una falsa campaña de vacunación para rastrear la presencia de Osama bin Laden.