Arnaitz GORRITI
EUROLIGA-TOP 16

Saski Baskonia baja los brazos ante un Khimki muy frío

A pesar de parar bien a Rice, los gasteiztarras perdieron 19 balones y no dieronla imagen luchadora habitual. Bourousis firmaba su peor partido de la campaña.

KHIMKI 76

LABORAL K. BASKONIA 68


Mirando a los números fríamente, perder por 76-68 ante el Khimki es un mal menor; es decir, la probabilidad de que rusos y gasteiztarras empaten a victorias al final del Top 16 es más que alta, y una desventaja de ocho puntos, logrando como lograban los de Perasovic un 0-5 de parcial en los últimos instantes, es perfectamente salvable cuando se enfrenten en Zurbano. Ahora bien, el Baskonia tedrá que dar su cara más peleona, o de lo contrario nada podrá.

Tampoco es que el Khimki exhibiera un juego muy bueno. Hombres de indudable talento como Marko Todorovic, Zoran Dragic o Koponen jugaron a un nivel lamentable, mientras que su defensa dejó muchísimo que desear, a pesar de robar 12 balones y provocar 19 pérdidas entre los gasteiztarras. El propio Tyrese Rice, indudable alma del equipo moscovita, salvó su mal partido –bien defendido por los bases baskonistas, en honor a la verdad– dando 13 asistencias, y Shved, como siempre, basó su juego en un par de rachas con las que logró no solo desarbolar, sino desanimar a un Baskonia que acabó jugando a perder de poco, y no para ganar.

Si la defensa sobre Rice fue buena, del juego gasteiztarra solo se puede alabar el segundo período. Tras levantar un adverso 19-12, llegó a colocarse cuatro puntos arriba, en los mejores minutos de Mike James, con Hanga y Blazic ofreciendo buenas prestaciones e Ilimane Diop frenando las penetraciones rusas. Solo James Augustine, con 16 puntos en la primera mitad, lograba que el duelo se fuera al descanso con empate a 39.

Un mal tercer cuarto

A la vuelta de los vestuarios, un desangelado y casi vacío Krylatskoye Sports Palace veía cómo Laboral Kutxa Baskonia ganaba por 46-48 tras encadenar un triple de Shengelia y una canasta de dos de Mike James.

No es que el partido acabara ahí, pero sí que cambió de signo definitivamente en los tres siguientes minutos. Una pérdida tonta de Shengelia lo aprovechaba Shved para empatar, que entraba en sus mejores minutos del partido. El jugador mejor pagado de la Euroliga –3,4 millones de euros– anotaba nueve tantos y, con la ayuda de Honeycutt –contrapunto físico y trabajador del Khimki– y Sokolov, lideraba un parcial de 13-0.

Para colmo de males, Bourousis, al que se vio contrariado no se sabe si consigo mismo o con Perasovic, daba un nivel paupérrimo, Causeur no lograba sujetar a Shved, y Darius Adams transmitió cierta desidia, amén de acumular 5 pérdidas y una carta de tiro de 2 de 11. El propio Velimir Perasovic, que exigió el «derecho» de sus jugadores a tener un mal partido, tampoco tuvo su mejor día. Gritó y gesticuló, pero los suyos bajaron los brazos antes de hora.

El primer triple de Adams ponía el 63-57, último acercamiento serio de los gasteiztarras, pero Augustine y Shved se encargaron de poner las cosas en su sitio, bien servidos por Rice. La renta rusa se estiró hasta el 76-63, a falta de dos minutos. A pesar de que los de Kurtinaitis no anotaron más, lo cierto era que el Baskonia nunca se creyó poder llevarse el duelo de ayer.

«Todos tienen derecho a jugar un mal partido»

El disgusto era patente en el talante de Velimir Perasovic, que más que perder, le dolió la forma de perder. «Nos ha condenado tener 19 pérdidas, muchas de ellas absurdas, pero también el haber fallado lanzamientos cómodos que normalmente metemos», reconocía el preparador de Split.

No quiso esconder el mal partido de jugadores como Bourousis, Adams o Causeur, pero también salió en su defensa. «Si han tenido un mal partido, justo es que en los últimos minutos estuvieran en el banquillo. Pero es gracias a ellos que hemos ganado muchos días, así que tienen todo el derecho a tener un mal partido», subrayaba, al tiempo que puntualizaba al decir que «pese a todo, en el tercer cuarto tuvimos la ocasión de irnos en el marcador porque lanzamos tiros fáciles que hemos fallado, y luego ellos nos metieron un parcial que no supimos levantar».A. G.