Desde donde se tejen los sueños
Yo, yo puedo recordar/Yo recuerdo estar de pie en el muro/En el muro/Y las armas dispararon sobre nuestras cabezas/Sobre nuestras cabezas/Y nos besamos/Como si nada pudiera caer/Nada podía caer/Y la vergüenza estaba en el otro lado/Oh podemos vencerles/Durante toda la vida/Entonces podemos ser héroes/Solo por un día». El legado artístico de David Bowie es tan enorme y tan maravilloso que el egoísmo nos lleva a desear que personas como él jamás abandonen esta tierra en la que el talento está tan excesivamente diluido o edulcorado. Su legado musical es el de un genio contemporáneo, pero Bowie también se dejó ver en el cine, bien como compositor e intérprete, bien como actor, a pesar de que esto último no fuera su fuerte. Algunas le vimos por primera vez en “Laberynth” (Jim Henson, 1986), interpretando a un personaje oscuro pero extraordinariamente atractivo que cantaba “Magic dance”. Su elegancia, su rebeldía, su desorden subversivo identitario nos agitó con “Ziggy Stardust”. Provocó con delicadeza y con una elegancia extremadamente sexy y british. Su delgadez, ese ojo fruto de una pelea “por amor”, Bowie nos regaló uno de los besos entre hombres más bellos de la historia del cine en “Merry Christmas, Mr. Lawrence” (Nagisa Oshima, 1983). La maravillosa secuencia del beso... Poco puedo decir que no se haya dicho ya de “Absolute Beginners” (Julian Temple, 1986), Sade, la bella canción y ese tarareo mañanero del que no consigo desprenderme.
En “Basquiat” (Julian Schnabel, 1996), el espíritu de Andy Warhol se confundió con el de Bowie. Y, sí, repito, no fue un gran actor, pero ¿quién necesita ser buen actor si se es David Bowie? Termino, acabo con la película y el concierto que el británico “dio” en “Christiane F - Wir Kinder vom Bahnhof Zoo” (Uli Edel, 1981) el tema “Station to station” se me clava en los ojos como una espada y, como la protagonista, entro en mono por mi adicción a Bowie:“El retorno del delgado duque blanco/ Lanzando dardos en los ojos de los amantes/Acá estamos/Un momento mágico/ Así son las cosas/desde donde se tejen los sueños”.

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo

«El imperio norteamericano quiere llevarse el petróleo sin pagar»

Una iniciativa europea contra el pacto UE-Israel busca un millón de firmas
