Raimundo Fitero
DE REOJO

Ensayo

En el Estado francés hay cinco personas graves, una de ellas en coma cerebral, por formar parte de un ensayo farmacéutico de un producto que podía servir para aliviar la angustia y para retrasar procesos neurovegetativos. Se nos indica con insistencia que es un programa voluntario. Peor también se dice reiteradamente que el principio activo de esta fórmula proviene del cannabis. Es la tendencia al escándalo de la prensa actual, tan reaccionaria ella. Algunos que hemos contribuido durante décadas al desarrollo de los campos de Ketama, sabemos que el cannabis y todos sus derivados tienen efectos secundarios, casi siempre relacionados con la conciencia de cada cual, pero no para la vida de sus usuarios. Probado el producto con chimpancés, noventa personas se sometieron a estas pruebas, y hace apenas una semana empezaron todos a mostrar síntomas, todos están ingresados hoy mismo, pero unos cuantos están en peligro de muerte. Bendecido el ensayo por las autoridades pertinentes, ¿qué sucede ante estas circunstancias? El caso lo ha declarado el propio Ministerio de Sanidad francés, es decir no se esconden: es un fatídico error, pero ¿pueden existir denuncias y acusaciones de mayor gravedad penal?

Qué significa en estos casos lo de “voluntarios”, porque suena a personas que cobran por someterse a las pruebas, porque no parece que sea algo que solucione algún problema concreto, pues en estos casos se selecciona a los afectados para someterse a estos ensayos. Es decir, es un lío. Un grandísimo lío, porque es algo estructural, un ensayo sobre una nueva molécula, hecho con la colaboración estatal. Y se abre otra vez el debate sobre la validez y los límites éticos de estos ensayos por usar animales vivos. Con personas como protagonistas de estos experimentos la cosa abre otro debate más complicado de argumentar.