Iñaki LEKUONA
Kazetaria

Lengua de palo

En un hemiciclo casi vacío se discutió en la noche del jueves un proyecto de ley en favor de esos idiomas que los monolingües franceses se empeñan en denominar regionales. Entre sus propuestas, la de legalizar la cesión de locales públicos a escuelas inmersivas como las ikastolas. Y ocurrió que, de los 23 diputados presentes de un total de 577, diez socialistas votaron en contra y trece a favor. Pero con el voto por delegación de otros cuatro electos del PS ausentes, el proyecto de ley se quedó mudo.

Un momento, ¿pero no eran los socialistas, espoleados por el propio Hollande y su promesa de campaña, los que impulsaron la ratificación de la Carta europea de las Lenguas hasta que finalmente acabó en octubre en la papelera del Senado? En efecto. Diríase que el Presidente, sabedor de que la mayoría conservadora tumbaría su iniciativa, solo quería levantar la voz para que le escucharan los bilingües de la República.

Este pasado jueves, los socialistas tenían la ocasión de ratificarse, pero la ministra de Cultura y comunicación Fleur Pellerin, Kim Jong-suk de nacimiento y francesa de adopción, volvió a confirmar que el idioma en el que mejor se manejan los políticos en París es esa lengua de palo con la que son capaces de afirmar una cosa y su contraria, esa que pronuncian tan exquisitamente: langue de bois.