Dinamarca confiscará bienes a los refugiados y limita su reunificación
Como estaba previsto tras el pacto entre el gobierno de derechas y los socialdemócratas, el Parlamento danés aprobó la confiscación de bienes a los refugiados que lleguen el país, y obstaculizará la reunificación de sus familias. Aunque criticada por otros países y organismos, la medida para disuadir la llegada de refugiados no es un caso aislado.

El Parlamento danés aprobó ayer las medidas que buscan disuadir la llegada de refugiados en busca de asilo y que incluyen, entre otras, la confiscación de bienes de valor para pagar su estancia, pese a las protestas de las organizaciones internacionales de Derechos Humanos.
Las medidas, que también incluyen aplazar el plazo par la reunificación familiar de las personas refugiadas de un año a tres años, son el último signo de que la tradicional bienvenida nórdica a los demandantes de asilo se está desvaneciendo ante la llegada de un millón de personas a Europa el año pasado.
La «ley de la joyería» es el último intento por el Gobierno de centro-derecha por contener la inmigración al país, que en 2015 recibió 20.000 refugiados.
En virtud de la ley, los refugiados solo podrán mantener posesiones equivalentes a 10.000 coronas (unos 1.340 euros. Aquellos bienes con un especial valor emocional, como los anillos de boda, estarán exentos.
Después de casi cuatro horas de debate y meses de polémica, el texto recibió el apoyo de 81 de los 109 diputados. Pero la votación era una mera formalidad, ya que la aprobación estaba asegurada tras el acuerdo al que llegó el Gobierno del Partido de los Liberales del primer ministro Lars Lokke Rasmusen con la oposición socialdemócrata, lo que pone de manifiesto el giro a la derecha de la política danesa arrastrada por la popularidad del ultraderechista DF.
Aun así, 27 diputados socialdemócratas rechazaron seguir la línea mercada por el partido y también se escucharon voces disidentes entre los diputados izquierdistas y ecologistas.
No es un caso aislado
Dinamarca no es el único país que ha puesto los bienes de valor de los inmigrantes en el punto de mira. Suiza ha comenzado a incautarse de los bienes de valor de los solicitantes de asilo por encima de los 1.000 francos suizos (unos 905 euros), el estado alemán de Baden-Wuerttemberg aquellos por encima de los 350 euros, mientras que otros estados del sur también habrían comenzado a hacer lo mismo.
«Mientras el mundo no se una y encuentre una solución común, Dinamarca debe actuar», justificó la medida el diputado Jakob Ellemann-Jensen, del partido en el poder.
La ONU, la UE y organizaciones humanitarias han reprobado las nuevas medidas. «La mayoría de los refugiados lo han perdido todo y esta legislación parece decir que los pocos lo suficientemente afortunados que han sobrevivido al viaje a Dinamarca con las pocas posesiones que les quedan no han perdido lo suficiente», lamentó la OSCE.
«¿Cual es vuestra alternativa. La alternativa es que continuemos siendo el país más atractivo de Europa y acabar como Suecia», preguntó a los críticos el socialdemócrata Dan Jorgensen.
Pero Dinamarca solo es el ejemplo más ruidoso del cierre de las puertas europeas y los ministros del Interior de la UE adelantaron el martes la voluntad de reforzar los controles fronterizos.
Hungría se prepara para cerrar su frontera con Rumanía
El Ministerio de Defensa húngaro asegura que su Ejército «es capaz de reaccionar en 48 horas» en la frontera rumana a la llegada masiva de refugiados, en caso de que cambie la ruta que ahora cruza Croacia y Eslovenia. El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, aseguró que sea cual sea el cambio de ruta que pueda producirse, «seguro que no pasará por Hungría» y que su Gobierno está preparado para aplicar un cierre de frontera y elevar una valla en la linde con Rumanía. El aumento de los controles fronterizos en Croacia, Eslovenia y Austria podría provocar que la ruta de los refugiados se desvíe hacia Rumanía y, de allí, a Hungría y Austria. El Gobierno de Budapest instaló a finales del pasado año vallas en sus fronteras con Serbia y Croacia y ahora se prepara para «tratar la presión migratoria que se espera que en la primavera aumentará de nuevo», según el Ministerio de Defensa. En Alemania, la CSU, los socios bávaros de Angela Merkel, dieron un paso más en sus críticas a la política de refugiados y exigieron por escrito un giro a esa gestión, bajo la amenaza de recurrir al Tribunal Constitucional, poniendo en peligro su coalición.
Por su parte, el Gobierno ruso afirmó que no quiere aceptar de vuelta los refugiados que cruzaron hacia Noruega, y que este país ha empezado a devolver. De los 31.000 que llegaron el año pasado al país nórdico, unos 5.000 procedían de Rusia. GARA

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

El PNV cesa a tres ediles de Getxo imputados por el derribo del palacete

Euskal Estatua helburu, egitekoa eta zuzendaritza eraberritu ditu Sortuk

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
