Un acto en el Velódromo celebrará el 5 de marzo la vuelta a casa de Otegi
«Un acto de especial relevancia» en el que intervendrá el propio Arnaldo Otegi celebrará el 5 de marzo en el Velódromo de Anoeta su puesta en libertad, prevista para cuatro días antes. Allí se representará «una sonrisa multitudinaria», porque «es lo que Arnaldo nos ha estado pidiendo todo este tiempo». Han llamado a la ciudadanía a participar.

Cuatro días después de que abandone la cárcel de Logroño y recobre su libertad, Arnaldo Otegi volverá al Velódromo de Anoeta para participar en el acto que se ha organizado para «celebrar como es debido su vuelta a casa». La cita es el 5 de marzo, a las 17.30. En la presentación realizada ayer en el Palacio Miramar de Donostia los promotores hicieron un llamamiento a la ciudadanía para que acuda.
Rostros conocidos que durante los últimos seis años y medio han denunciado la situación y trabajado por su excarcelación aplaudieron su regreso a Euskal Herria, «de donde nunca se lo tuvieron que haber llevado», declaró la periodista Arritxu Iribar, que estuvo acompañada, entre otros, por el colega de profesión Martin Garitano, el bertsolari Amets Arzallus, el actor Ramón Agirre o los pelotaris Iñaki Artola y Mikel Olaetxea.
No adelantaron demasiados detalles, pero si confirmaron a GARA que el propio Otegi tomará la palabra en el mitin que sucederá a la «sonrisa multitudinaria» que pretenden dibujar los asistentes.
Será un acto de «especial relevancia», que busca «poner la guinda» al trabajo que tantas personas y colectivos han realizado en el tiempo en que ha permanecido preso. La fórmula que han elegido para culminar con su tarea será representar esa gran sonrisa, atendiendo a lo demandado desde prisión por Otegi. «Es lo que Arnaldo nos ha estado pidiendo todo este tiempo, que mantengamos la sonrisa de par en par, y es lo que le vamos a ofrecer con especial satisfacción», indicaron.
Atrás quedarán, según recordaron, la ausencia de un solo argumento judicial que justifique la condena, denunciando, de nuevo, que «solo ha habido argumentos políticos totalmente denunciables». Los impulsores miran al futuro, convencidos de que «con Arnaldo en la calle entramos en un nuevo tiempo».
Visita de Tardà y Fernández
Por otro lado, finalmente el diputado de ERC Joan Tardà y el exdiputado de la CUP David Fernández han recibido la autorización para visitar al secretario general de Sortu en Logroño tras seis años de denegaciones. Paradójicamente, el permiso llega a las puertas de su puesta en libertad. A la salida, ambos comparecerán ante los medios de comunicación alrededor de las 12.45.
Tanto Tardá como Fernández forman parte de la iniciativa internacional «Free Otegi, Free them all», que ha recogido cientos de adhesiones alrededor del mundo y de personas relevantes como el Nobel de la Paz Desmond Tutu; el presidente de Sinn Féin, Gerry Adams; el expresidente de Uruguay, Pepe Mujica; o Noam Chomsky, uno de los pensadores políticos más influyentes del panorama internacional.
Precisamente, ayer citaron los apoyos recabados a nivel internacional de pensadores, artistas o jefes de estado. «Todo el mundo ha entendido perfectamente el trasfondo de la condena de Arnaldo, y cuando decimos todo el mundo, es todo el mundo», remarcaron.
Once años después, en un recinto emblemático para la izquierda abertzale y el propio Otegi
Arnaldo Otegi volverá al Velódromo once años y tres meses después después del acto en el que Batasuna presentó “Orain herria, orain bakea”, una propuesta para la superación del conflicto, basada en el compromiso para «dirimir las diferencias durante el proceso de manera pacífica y democrática», que puede entenderse sin duda como una de las semillas de la actual situación. En ella se proponía una doble fórmula de negociación: entre los partidos por un lado y entre ETA y los gobiernos, por otro, limitada esta última a cuestiones «técnicas».
En un recinto abarrotado –acudieron más de 15.000 personas–, y pocos días después de la muerte del líder palestino Yaser Arafat, Otegi usó el símil de la rama de olivo para advertir a la militancia independentista de que «hacer la paz es más difícil que hacer la guerra», porque exige «buscar una alianza con los adversarios y la complicidad con los enemigos». Un mensaje que allanaba el camino al proceso negociador 2005-2007, pero que tiene plena vigencia hoy.
Otegi aseveró aquella tarde que la izquierda abertzale no había llegado a ese punto «para desaprovechar esta oportunidad histórica, sino para ganar un escenario de paz y democracia». El acto, cómo no, tuvo su secuela represiva: años después, la Audiencia Nacional sentó en el banquillo a Otegi, Joseba Permach y Joseba Álvarez. Fueron absueltos. GARA

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