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FLINT

Clinton y Sanders pugnan bajo el cielo mortalmente plomizo de Flint

Conscientes de la importancia de las primarias de hoy en Michigan, Clinton y Sanders hicieron campaña en Flint, una ciudad mayormente negra víctima de la deslocalización de su industria automotriz y que sufre una grave crisis ambiental (plomo en el agua de consumo).

El escándalo por el agua contaminada con plomo en la ciudad estadounidense de Flint, en el estado de Michigan, ¿habría ocurrido si sus residentes fueran blancos y ricos?

Los aspirantes presidenciales demócratas Hillary Clinton y Bernie Sanders plantearon esta sensible pregunta el domingo, cuando invocaron este desastre ambiental para criticar la tacañería de las autoridades de Michigan (norte) al tomar decisiones sobre esta ciudad que una vez conoció la prosperidad de la industria automotriz estadounidense. Los rivales políticos hicieron causa común al criticar al gobernador de Michigan, el republicano Rick Snyder, exigiendo su renuncia, y propusieron una mayor acción del Gobierno federal y que se rindan cuentas.

Ambos llamaron a reformar las redes de agua potable de Flint, carcomidas por la corrosión, y condenaron las medidas de reducción de costes de Snyder, que condujeron a utilizar para el suministro de la red las acidificadas y polucionadas asguas del río río local, lo que provoca que más de 8.000 niños ingieran plomo cada día.

Después de perder casi la mitad de su población y casi toda su industria automotriz, Flint tiene ahora unos 100.000 habitantes, el 57% negros y casi la mitad de los residentes vive en la pobreza. El escándalo de Flint es un ejemplo de «racismo ambiental». La expresión ha sido usada en las últimas décadas para describir cómo los negros están desproporcionadamente expuestos a los contaminantes del aire, el agua y la tierra. «Las comunidades afroestadounidenses a lo largo de la nación siempre han estado desproporcionadamente representadas en las áreas tóxicas», señala Laura MacIntyre, de la Universidad de Michigan.

Precisamente ese estado celebra primarias hoy, y muy importantes –por la cifra de delegados que aportan–, lo que explica la presencia de ambos y el tono agrio de sus reproches.

Sanders, que cobró bríos el domingo al ganar el caucus de Maine, recordó a Clinton su complicidad con Wall Street, responsable de deslocalizaciones industriales como la sufrida por Flint. Pese a ello, Clinton es favorita por el decisivo voto negro en Michigan.