Pablo CABEZA
bilbo
Entrevue
DAVID GONZÁLEZ
BAJO DE COBRA

«El riff es un elemento muy importante, ya que parte de nuestros temas nacen de él»

«Riffyard» es la cuarta referencia de la banda plurigeográfica Cobra, cuarteto de denso y oscuro sonido que con su nuevo álbum se muestra más rockero que en apariciones previas. El cuarteto presenta el salvaje y contundente disco el viernes en Errenteria (Niessen) y el sábado en Bilbo (Kafe Antzokia).

Pasada la mitad de la década de 2000 surge Cobra. El rock, el metal oscuro, su gusto por el cine y el blanco y negro curten su propuesta. David González, con sus rizos, piernas abiertas y buena cintura es el notable bajista de Berri Txarrak y Cobra, ex-πLT (sus dos últimos discos) ex-Evirus69, que con Cobra complementa inquietudes y tiempos de natural descanso en la vida de los Berri. Cofundador de la banda es Josu Luengo (ex-Evirus69), un guitarrista versátil y que no cesa de matizar sonidos, crear riffs y arreglos brillantemente metidos entre golpe y golpe. La voz es para el televisivo Haritz Lete, áspera y cruda voz que torna aún más vital el poder de Cobra. Lete también es batería, bien demostrado en formaciones como Osso o Kokein. La parte trasera de Cobra la cubre Ekain Elorza, una de las mejores baquetas del Estado, componente de Dinero y Seiurte, pero su reguero de palos a la caja es muy amplia. David lleva más de veinte años trasteando, toca el bajo con la misma facilidad que podría tocar una flauta de tres agujeros. Nacido en el barrio bilbaino de Deustua vive ahora en Olabeaga, un coqueto barrio recorrido por el Ibaizabal. Josu se aloja cerca de la costa, en Sopela, Lete es de Eibar, pero su trabajo en los estudios Rec le ha llevado a Donostia. Ekain abandonó hace tiempo Berriz, reside en Madrid. Cuatro puntos para un punto de mira: Cobra, que presenta este viernes disco en la sala Niessen de Errenteria y el sábado en Kafe Antzokia de Bilbo. “Riffyard” es salvaje, rockero sombrío, poderoso. Se recubre de Black Sabbath en algunas entradas y detalles, de Down, de Metallica, de cierto espíritu Motörhead..., pero su metal, más rockerizado que nunca, es propio. Lo es por el vigor y pegada de su base rítmica, por la ambivalencia en arreglos de su guitarra solista y por la agreste, magnética y musculada voz de Lete, a veces entre el stoner y el grunge. “Riffyard” es lo mejor que han hecho de lejos y en directo será apasionante. Más info en www.cobrarocks.com.

«Riffyard» invita a pensar que nos encontraremos ante un montón de riffs, origen o personalización de tanta y tanta buena canción.

El “cementerio del riff” es un homenaje a todos aquellos músicos que partieron dejando un legado importantísimo. Muchos de ellos cambiaron la historia de la música con sus riffs (Dimebag Darrel (Pantera y Damageplan), Lemmy Kilmister, Jimmy Hendrix, Cliff Burton... Incluso John Bonham rítmicamente hablando). En Cobra el riff es un elemento muy importante ya que la mayoría de nuestras composiciones nacen de él. Lo consideramos el cimiento de la canción, la primera pieza del puzzle, convirtiéndose en algo esencial sobre todo en el proceso de creación de este disco.

A finales de los sesenta, primeros setenta al sonido de Cobra se le llamaría heavy, por lo pesado del ritmo, después Black Sabbath le añadieron la sonoridad grave, pero siguió siendo heavy rock. Después llegó el heavy metal, que vampirizó el término. ¿Admiran esa época?

Los cuatro tenemos de referente a bandas como Black Sabbath o Led Zeppelin, entre otras. Aun así no creo que la sonoridad de Cobra tenga mucho que ver ni esté muy influenciada por aquella época. Tal vez haya reminiscencias en ciertos riffs o canciones, pero nuestros discos suenan de alguna manera más duros y actuales, aunque también es verdad que nos consideramos una banda de rock y nos gusta sonar orgánicos y naturales tanto en disco como en directo. Nos sentimos más cómodos en el terreno del rock que en el del heavy o el metal de hoy en día. De hecho es el disco con menos metal y más rock.

Lete igual encaja por el lado más salvaje del grunge y el stoner… quizá el lugar donde se encuentra «It’s just a ride», zeppeliana, o «Light bearer», con esos coros tan afortunados, o «Night call», en el fondo tan delicada. «It’s just a ride» es un corte que cierra el disco con elegancia. «Red tops» es muy singular, difícil de vincular, como el trallazo «70 challenger». Asimismo no falta alguna referencia a Metallica.

Cuando nos encerramos en el local o estamos en medio de un proceso creativo y de composición nos centramos en intentar crear canciones, sólo eso. No nos importan los estilos, solo nos preocupa que las canciones nos emocionen. Para ello trabajamos mucho editando en casa, cortando, pegando… hasta encontrar una base de estructura donde las líneas de voz de Lete tengan sentido y le den unidad a la canción. Para ello creamos la música y luego, en base a la voz, modificamos o cambiamos lo que vemos necesario, siempre en beneficio del tema. Esa vertiente mas melódica o pausada de la que hablas en temas como “It´s just a ride”, “Light bearer” o “Night call” siempre ha estado en Cobra, en todos los discos desarrollamos ideas de ese tipo, buscando el contraste con canciones mas rápidas y rockeras. Tal vez esta mezcla sea una de las características de Cobra. En cuanto a Metallica, siempre será un referente en nuestra música, para muestra está “Come on now”, una clara influencia y guiño a los de Bay Area… “70´s Challenger” fue el primer tema que compusimos para este disco y desde un principio supimos que iba a ser el tema adelanto de “Riffyard”, es una buena carta de presentación para todo aquel que no conozca el grupo.

Hasta hora se ha mantenido la relación entre textos y cine, en esta ocasión cambia un poco la relación.

Seguimos haciendo hincapié en la temática cinéfila, prueba de ello son canciones como “Skull & bones”, “70s challenger” o “Red tops”, que se inspiran en “The punisher”, “Vanishing point” o “The wire” respectivamente. Aún así esta vez no nos hemos ceñido a ese concepto únicamente, también hemos explorado diferentes temáticas no relacionadas con el séptimo arte. “The new rebels” habla sobre el relevo generacional y la responsabilidad que tenemos de formar debidamente a esa nueva generación que va a tomar las riendas de todo esto. “It´s just a ride” es un homenaje a Bill Hicks [comediante y ácido monologuista fallecido en 1994] que habla sobre el viaje de la vida, “Rosebud” sobre una resaca en toda regla…. En definitiva, hemos intentado no atascarnos y no resultar reiterativos. Veníamos de un ep de versiones de bandas sonoras de cine (“Covered”, 2012) y sentíamos que era hora de avanzar en otra dirección.

Un álbum nómada en cuanto a estudios, ¿búsqueda de un sonido?.

“Riffyard” es un disco de un largo proceso de grabación que nos ha llevado por diferentes estudios. El motivo de esta maratón ha sido la búsqueda de la sonoridad adecuada para cada instrumento. Queríamos una sala grande para las baterías. Para las guitarras nos fuimos a los Estudios Ultramarinos en San Feliu de Gixols para trabajar con Santi García, productor de bandas tan dispares como Standstill, Toundra o Moksha. Santi, además de grabar discos, es guitarrista de No More Lies y ese era uno de los alicientes que buscábamos, alguien que dominase el instrumento y nos ayudase con las seis cuerdas. Por último, decidimos hacer voces en los Estudios Rec en Donostia, donde trabaja Lete y lo que nos suponía poder grabar sin presión. Esta vez hemos tratado de mimar mucho las voces y queríamos tomárnoslo con calma, tener tiempo hasta encontrar lo que cada canción necesitaba. El resto del proceso (mezcla) ha corrido a cargo de Santi García, personalmente tenía muchas ganas de currar con él. Conectamos muy bien haciendo guitarras y vimos que era la persona idónea para mezclar este disco.

El diseño, con un espléndido dibujo a tres cuerpos es impresionante.

Ander Sarabia es un colega desde la Universidad y que ha estado al lado de Cobra desde el inicio. Es un genio del trazo. Trabajar con él nos de entidad estética.