Carlos GIL
TEATRO

Arenas sangrientas

Instrucción militar, guerra de Irak, la tripulación de un blindado yanqui donde se concentran polacos, árabes, centroamericanos, un mexicano y un gringo. Una descripción metodológica, un texto en espiral, que se enrosca en sí mismo, que se llena de trampas dramatúrgicas, de cambios de espacio y tiempo, donde se huele el miedo, se mastica una arena de desierto que para algunos se confunde con la arena que masticaron cuando entraron clandestinamente en USA sin saber que su destino iba a ser ese blindado al que le acaban de alcanzar con un misil.

El texto de Jaime Chabaud es rotundo, en cuanto a romper cánones, la propuesta de dirección de Marco Vieyra ha encontrado la forma exacta para trascender, para que cada palabra se convierta en una acción física, en donde con unas maderas se construye un mundo, varios mundos, una cosmogonía en donde se sitúan unos actores llevados al límite físico, en el punto de romperse por la exigencia  de ejercicio, movimiento, palabra. Logran conjugar la violencia con la poesía, la brutalidad con la ternura y se lo cruza todo las ansias del mexicano que sabe que su única manera de integrarse es alistarse en el ejército donde encontrará identidad y un destino definitivo: la muerte. Gran espectáculo de un teatro que duele, que araña en la conciencia.