Ankara responde con bombardeos de aldeas kurdas y arrestos masivos
El Gobierno turco apuntó hacia el PKK como autor del atentado que el pasado domingo provocó la muerte de 37 personas en Ankara y, aun sin reivindicación, respondió con ataques aéreos a bases de la guerrilla y aldeas en las montañas de Kurdistán Sur, así como con detenciones masivas a militantes kurdos en todo Turquía.

A pesar de la ausencia de reivindicación hasta ayer, las autoridades turcas ya han llegado a conclusiones «muy serias» y «casi seguras» que señalarían «hacia una organización terrorista separatista», en referencia al PKK, como autor del atentado que el domingo mató a 37 personas en Ankara, según el primer ministro turco, Ahmed Davutoglu.
El Gobierno turco adelantó su conclusión al amanecer con ataques en aldeas kurdas en las montañas de Qandil. Según la agencia Firat, los bombardeos de la aviación turca destruyeron viviendas en las localidades de Lewce y Bukroskan, mientras el PKK aseguró que bombardearon campamentos y posiciones de la organización y provocaron daños en propiedades privadas, pero no causaron víctimas en sus filas. El Ejército turco informó de que once cazas atacaron y eliminaron 18 posiciones de la guerrilla kurda durante la madrugada. La sierra de Qandil entre las fronteras de Irak, Turquía e Irán, es el principal feudo del PKK y habitual blanco de los ataques aéreos turcos.
Las fuerzas de seguridad aseguraron que en el atentado de Ankara participó una kamikaze que sería miembro del PKK y que la prensa turca identificó como Seher Cagla Demir. El pasado 17 de febrero un atentado suicida similar con un vehículo bomba destruyó un autobús de militares y causó 29 muertos. Entonces fue el grupo Halcones de la Libertad de Kurdistán quien asumió el ataque, pero Ankara no solo siguió vinculando al PKK, sino que extendió su acusación a la milicia kurda de las YPG que combate en Siria contra el ISIS.
Ambos movimientos rechazaron entonces cualquier relación con el atentado. Ayer el Gobierno afirmó que «a veces, estas organizaciones trabajan en consorcio, pueden formar redes».
Además de los bombardeos, el Gobierno turco llevó a cabo detenciones masivas y relacionó a once de ellas con el atentado. En Sanliurfa, ciudad al sur del país feudo de movimientos yihadistas, fueron detenidas cuatro personas y trasladadas a Ankara bajo la acusación de haber vendido el vehículo a los autores del ataque.
Pero fueron cerca de treinta las personas arrestadas en las primeras horas, incluidos nueve menores, en distintos puntos de Turquía, la mayoría en Estambul, que no estaban relacionadas con el atentado, sino como simpatizantes o militantes de la causa kurda.

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