Joseba ITURRIA

EL NER GROUP-MARCO POLO APOYA EN LAS CARRETERAS VASCAS A SEIS REFUGIADOS

Seis ciclistas refugiados políticos, cinco eritreos y un sirio, conviven en un piso de Idiazabal y compiten con los equipos amateurs vascos gracias a la ONG Proyecto Ciclista Solidario, que con el apoyo de Ner Group ha devuelto al pelotón al Marco Polo, equipo con sede en Holanda.

El año pasado Mikel Gurrutxaga empezó un proyecto con la Fundación Etiopía Utopía con cinco ciclistas etíopes, de los que dos han fichado por el Aldro Team y un tercero está a la espera de cumplir con los trámites para su fichaje por el Burgos BH. Este año un grupo de voluntarios liderado por el propio Gurrutxaga ha constituido la ONG Proyecto Ciclista Solidario con el lema «Cambiar vidas a través de la bicicleta» y ha modificado su filos&bs;ofía para impulsar un equipo en el que es obligatorio tener el estatuto de refugiado político para entrar en él. Así se ha formado el Ner Group Marco Polo Cycling Team Refuge, con el objetivo de recuperar el espacio que ocupaba hasta 2012 el Marco Polo continental con sede en Holanda.

El equipo necesitaba una viabilidad económica, tuvo conocimiento del proyecto apoyado por Ner Group con ciclistas etíopes y solicitó un programa de formación similar para los eritreos. Así han llegado a Idiazabal seis de los ocho corredores del equipo Marco Polo, el sirio Firas Wardeh y cinco eritreos: Wedeb Fikadu, Yohana Tesfay, Awet Gebremedin, Abel Gebrehiwet y Nahom Desale. El impulsor del equipo, Daniel Abraham Gebru, estuvo una semana en Idiazabal para arropar a sus compañeros, pero se volvió a Holanda porque a sus 31 años no tiene posibilidad de correr en Euskal Herria por el límite de edad. El octavo corredor, Filmon Haile Kidane, se ha tenido que quedar en Suecia para conseguir el status de refugiado,

Los seis ciclistas comparten un piso cedido por el ayuntamiento de Idiazabal, donde, según explica Mikel Gurrutxaga, «además de prepararse como ciclistas, voluntarios de Ner Group les imparten clases de español, informática, etc. El objetivo es ayudarles a integrarse en la sociedad, que puedan volver a montar en bicicleta y que sean felices».

Gurrutxaga destaca que «el apoyo de Ner Group no es un patrocinio que busca rentabilidad publicitaria, sino que pretende hacer una labor por su compromiso social y aporta voluntarios de sus empresas. Además vecinos de Idiazabal como Arkaitz Ruiz de Loizaga, Ángel Gómez y Aratz Imaz se han volcado para ayudarlos. El equipo sale adelante gracias a empresas como Orbea, Spiuk, Le Coq Sportif, Euskorot, Arribe Cycling, Oskarbi Oinetakoak, Polar, Beste Alde Renta Car e Ikolan. Gracias a ellos los seis ciclistas y el monitor holandés del Marco Polo, Tom Sloot, estarán en Idiazabal hasta el 3 de mayo, cuando el equipo volverá a Holanda».

En busca de una libertad que no tienen

GARA se acercó ayer a Idiazabal al piso que ocupan unos ciclistas que han buscado en Europa una libertad que los eritreos siguen sin tener porque eluden hablar de la situación política de su país para evitar represalias a sus familiares. Huyen de una dictadura en la que no se respetan los derechos humanos y en la que, salvo excepciones, están obligados a hacer el servicio militar durante diez años y ven cortadas sus carreras.

De todos ellos, Awet Gebremedin demostró el domingo en Astillero al entrar en el Top 20 que puede pelear con los mejores aficionados. Su objetivo es ser profesional y en ese camino empezó su mejor escapada cuando acababa el Mundial de Florencia de 2013. No se paró al llegar a la meta, abandonó la disciplina de su selección y se quedó en el país al que buscan llegar sus compatriotas poniendo en juego su vida y los ahorros de sus familias. Después viajó a Suecia para ser aceptado como refugiado político: «En Eritrea no pensaba en escaparme, pero en las dos semanas con mi selección en Italia entendía que era lo mejor aprovechar el Mundial para fugarme. Quería ser capaz de vivir por mí mismo y quedarme en Europa para ser un ciclista profesional. En Eritrea no podía lograr ninguna de las dos cosas». No le sorprendió estar con los mejores en Astillero y tiene la confianza de llegar al profesionalismo «porque mi amigo Kudus tenía un nivel similar al mío y ahora está en el World Tour y ya ha corrido Vuelta y Tour».

Nahom Desale también corrió con Kudus en el MTN Qhubeka continental en 2013 y el año pasado escapó a Sudán y desde ahí voló a Holanda. Pero la fuga más complicada la protagonizó Abel Gebrehiwet, que también escapó a Sudan y desde ahí empezó una odisea: «Estuvimos cinco días sin comer ni beber en un todoterreno en el que íbamos 25 personas de Sudán a Libia, peor que en una lata de sardinas. Luego nos metieron a 350 en un barco con destino a Italia. Vi muchas veces en peligro mi vida. Pagué 1.600 euros con la ayuda de mi familia por ese viaje para buscar mi libertad. Quería ir a Noruega, pero me tuve que quedar en Holanda porque se me acabó el dinero y me dieron el status de refugiado político y contacté con Daniel, que fue profesional con Marco Polo, y nos facilitó bicicletas. Nos conocíamos por facebook y en Holanda coincidimos cara a cara».

Después de semejante viaje, solo tiene palabras de agradecimiento, como todos sus compañeros, «a Ner Group, a Marco Polo, a Mikel Gurrutxaga porque nos dan la oportunidad de intentar cumplir el sueño de poder ser ciclistas profesionales. Estamos felices en Euskal Herria, donde toda la gente es maravillosa y nos han acogido muy bien».

Firas Wardeh, el sirio que llegó el domingo en su huida de la guerra

El sirio de 23 años Firas Wardeh es el último corredor del equipo que llegó el domingo a Idiazabal en una huida de la guerra que asola su país que comenzó en 2011. Según explica su equipo, «fue llamado a filas para combatir cuando empezó la guerra, pero tenía problemas morales para matar a gente. La guerra continuó y cada vez se hizo mayor. No podía volver nunca más. Entonces decidió buscar refugio en Europa y viajó a través de Libia. El hermano de 15 años de Firas también acaba de llegar a los Países Bajos hace una pocas semanas y también espera poder cuidar de él».

Los dos hermanos viven en el piso de Firas en Den Haag, en Holanda, desde donde se desplazó a Euskal Herria el domingo.Joseba ITURRIA