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ATAQUE AL CORAZÓN DE LA UNIÓN EUROPEA

Dos atentados yihadistas provocan una matanza en Bruselas

Los atentados del aeropuerto y el metro de Bruselas, reivindicados por el ISIS, provocaron una treintena de muertos y más de 200 heridos, golpeando el corazón de la Unión Europa, a unos metros de sus instituciones y dejando un escenario de caos y pánico. Bélgica ha puesto en marcha una operación para capturar a supuestos autores huidos.

Bruselas se vio ayer golpeada por varios ataques con explosiones en el aeropuerto internacional y en el metro que causaron una treintena de muertos, paralizaron la capital belga y provocaron escenas de caos y pánico, además de disparar la alarma en toda Europa.

Hacia las 8.00 dos explosiones en el aeropuerto internacional de Bruselas mataron a 14 personas y dejaron heridas a otras 96. Según testigos, primero se escucharon disparos en la zona de llegadas antes de que se produjeran las dos explosiones.

El gobernador de la provincia de Brabante flamenco, Lodewijk De Witte, informó de que una de las bombas del aeropuerto estalló cerca de las instalaciones de la compañía Brussels Airlines y otra en las proximidades de la recepción de la compañía American Airlines.

Una hora más tarde, otra explosión tuvo lugar en una estación del metro del «barrio europeo» de Bruselas, a 300 metros de la sede de la Comisión Europea, en el interior de uno de los vagones. Allí murieron al menos otras veinte personas y otras 106 resultaron heridas.

La bomba estalló en plena hora punta en un vagón parado en la estación, que quedó reventado entre paredes calcinadas y asientos destrozados. El tráfico del metro quedó interrumpido, así como los de los trenes Thalys con el Estado francés.

Sin confirmar vínculos

Los atentados se produjeron cuatro días después de la captura, en una espectacular operación en la municipalidad de Molenbeek en Bruselas, de Salah Abdeslam, el único superviviente del comando que llevó a cabo los atentados reivindicados por el Estado Islámico (ISIS) en París, el pasado 13 de noviembre y que causaron 130 muertos.

Según el fiscal federal belga, Frederic Van Leew, las explosiones del aeropuerto de Bruxelles-Zavantem, fueron probablemente provocadas por dos kamikazes, pero indicó que es aún «demasiado pronto para establecer un vínculo con los atentados de París».

Igualmente, el ministro francés del Interior, Bernard Cazeneuve, pidió que no se hagan conjeturas sobre posibles vínculos entre los atentados yihadistas del 13 de noviembre en París y los registrados ayer en Bruselas. «La investigación en curso desvelará la realidad, las conexiones que puedan existir», indicó en una entrevista a la cadena France 2, donde dijo que la única certeza es que el nivel de la amenaza es «extremadamente elevado» en el conjunto de la Unión Europea.

No obstante, la alerta decretada en Bélgica y las operaciones policiales que acabaron con la detención de Abdeslam conducían la posibilidad de un ataque. «Temíamos que se produjera un atentado», reconoció el primer ministro belga, Charles Michel. Las autoridades belgas buscaban a dos sospechosos de los ataques al aeropuerto y el metro y la Policía federal lanzó una orden de búsqueda y captura contra uno de ellos.

El hombre, vestido con una chaqueta blanca y un gorro negro, figura en una de las imágenes grabadas por las cámaras de seguridad el aeropuerto, junto a otras dos otras personas, los supuestos kamikazes, en un momento previo a la comisión de los atentados.

A la vez, el Estado Islámico reivindicó en un comunicado en árabe y francés la autoría de los ataques. El ISIS afirmó que «soldados del califato» llevaron a cabo los atentados contra «la Bélgica cruzada», y explicó que los asaltantes portaban cinturones explosivos, bombas y fusiles, ametralladores. Además, prometió «días muy sombríos» a los países que luchan contra el yihadismo.

Caos y pánico

Tras las explosiones, el aeropuerto se convirtió en un escenario de pánico entre un caos de humo y maletas. «Todo el mundo huía», cuenta uno de los testigos, que hablaba de desbandada. «Heridos por todas partes. Según me desplazaba, encontraba heridos cada vez más graves», relataba Valerie, que vio a una madre que «no tenía nada, pero su hijo estaba herido». Además, uno de sus amigos «perdió su pierna, por debajo de la rodilla», describe esta mujer, que permaneció con él.

Alphonse Lyoura, que trabaja en la seguridad de los equipajes en vuelos hacia África, escuchó a «un hombre que gritó en árabe algunas palabras y oí una gran deflagración. Ayudé al menos a seis, siete heridos; sacamos cinco cuerpos que no se movían. Muchas personas han perdido las piernas».

«Era el pánico general. Me escondí durante cinco o seis minutos. Venían personas hacia mí para que las salvara», añade Lyoura, todavía con sangre en sus manos. «Había un hombre que había perdido sus dos piernas y un policía que tenía la pierna totalmente aplastada», continúa. Después de su testimonio, Alphonse dice estar psicológicamente destrozado. «No estoy bien, es el horror y Bélgica no se merece esto».

Peter, uno de los empleados que estaba en el mostrador de Swissport, en el «hall» de salidas del aeropuerto, relata que «tomé a un niño en brazos y le escondí bajo un mostrador. Luego se lo entregué a un policía. Había heridos por todas partes, algunos no se movían. Quería ayudar pero no podía. Después de la segunda explosión, tenía de verdad miedo de que además hubiera gente con armas». Según Marc Decramer, administrador del hospital universitario Gasthuisberg de Lovaina, la mayor parte de las víctimas que trataron allí presentaban heridas que indican que las bombas contenían tornillos para causar el mayor daño posible.

Los artificieros belgas desactivaron más tarde una tercera bomba colocada en el aeropuerto Zaventem que no llegó a explotar junto a otras dos artefactos.

Búsqueda de un sospechoso

La búsqueda de armas y de sospechosos en el aeropuerto de Zaventem concluyó hacia las 15.30. El canal VTM señaló que se encontró un cinturón de explosivos intacto, así como un fusil kalashnikov cerca del cadáver de uno de los yihadistas.

Desde primera hora de la tarde las fuerzas de seguridad belgas llevaron a cabo varias operaciones de registro y búsquedas en la zona cercana a la plaza Louise de Bruselas, cerca de la estación de metro Maelbeek donde se produjo uno de los atentados, y en los alrededores de la estación de Schaerbeek.

En ellas hallaron un artefacto explosivo, productos químicos y una bandera del ISIS en el registro de una vivienda en el distrito de Schaerbeek.

Las investigaciones para localizar al sospechoso cuya imagen difundió la Policía se llevan a cabo «en varios lugares del país», indicó Van Leew

La Policía federal belga solicitó a los ciudadanos que le envíen las fotografías que hubieran tomado en los lugares de los atentados con la finalidad de poder hallar a sus autores. Las fuerzas de seguridad pidieron que cualquiera que tenga imágenes de los lugares donde estallaron las bombas se las hagan llegar, pues pueden servir para la investigación. Los agentes quieren analizar todas las imágenes, tomadas con cámaras o teléfonos móviles, «donde los autores puedan ser vistos y que podrían ayudar a avanzar en la investigación».

Aunque el fiscal federal se mostró prudente sobre el vínculo con los atentados de París, fuentes no oficiales apuntaron a que el sospechoso podría ser uno de los cómplices de Salah Abdeslam, arrestado el pasado viernes tras cuatro meses de intensa búsqueda por su vinculación con los atentados del 13-N.

En concreto, podría tratarse de Najim Laachraoui, quien según algunos medios sería responsable de la confección de los cinturones explosivos utilizados en los ataques de la capital francesa.

Ciudad paralizada

Las medidas de seguridad, el despliegue de efectivos policiales y militares y la interrupción del transporte público durante la mayor parte de la jornada llevaron el caos a Bruselas. También se reforzaron de los controles en las fronteras, debido al incremento al nivel máximo de la «alerta terrorista», que hoy será objeto de una nueva evaluación.

El transporte público fue volviendo a la normalidad gradualmente y algunos de los cordones de seguridad fueron parcialmente levantados tras la evacuación de algunos edificios de las instituciones comunitarias. El aeropuerto de Bruselas, que sufrió considerables daños, permanecerá cerrado de momento hasta el mañana y los vuelos seguirán siendo desviados a Charleroi o Lieja. Al menos 500 fueron anulados.

El Gobierno belga decretó tres día de luto y está prevista la organización de un minuto de silencio a mediodía de hoy, mientras las banderas ondean a media asta en los organismos oficiales de todo el país y en las instituciones europeas. Ayer muchas personas acudieron a la Bolsa de Bruselas para y mostrar su solidaridad con las víctimas. Hoy hay prevista otra marcha de solidaridad en la capital.

De refugio de yihadistas a objetivo de los ataques

Bélgica tuvo ya un precedente de atentado en mayo de 2014, cando un hombre –supuestamente, el franco-argelino Mehdi Nemmouche– disparó en el museo judío de Bruselas, causando cuatro muertos. Con 11 millones de habitantes, es el país europeo que, proporcionalmente a su población, tiene más ciudadanos combatiendo en Siria o Irak, un total de 494 yihadistas belgas, de los que 147 habrían regresado o estarían haciéndolo, según los servicios de inteligencia. A pesar de la reforma de su legislación «antiterrorista», el desmantelamiento de células de reclutamiento y condenas judiciales, Bélgica sigue siendo un refugio para yihadistas, representado en Molenbeek, barrio con alto nivel de paro y delincuencia, y vinculado a sospechosos de los atentados de París, los de Madrid en 2004 y el del museo judío.GARA

Grandes atentados yihadistas en Europa

11 de marzo de 2004

Una decena de bombas explotan hacia las 7.40 en Madrid y en sus alrededores a bordo de cuatro trenes, causando 191 muertos y cerca de 2.000 heridos. El atentado fue reivindicado por Al Qaeda.

7 de julio de 2005

Cuatro atentados suicidas coordinados en hora punta en tres trenes del metro y un autobús londinenses dejan 56 muertos y 700 heridos. Son reivindicados por Al Qaeda.

enero de 2015

Dos yihadistas franceses matan a 12 personas (el día 7) en la sede del semanario satírico Charlie Hebdo en París, objeto de amenazas de muerte por haber publicado caricaturas de Mahoma. Los dos hermanos fueron abatidos por la policía al término de tres días de fuga. Simultáneamente, otro yihadista francés, mata a 5 personas, una agente municipal en la calle, y a cuatro judíos en un supermercado kósher antes de ser abatido. Los tres yihadistas reivindicaron su pertenencia a Al Qaeda o al ISIS

13 de noviembre de 2015

130 muertos y más de 350 heridos en varios atentados en una sala de conciertos, en bares y restaurantes del este de París, y en los alrededores del Estado de Francia, suburbio al norte de la capital. El ISIS reivindicó los ataques.

Tras una nueva identificación, la investigación de París está lejos de «completar el puzzle»

«No tenemos pocas piezas, pero estamos lejos de terminar el puzzle», declaró el fiscal federal belga Frederic Van Leew, junto al fiscal de París, François Molins, en Bruselas. Se referían a la investigación sobre los atentados de París, que condujo a una espectacular operación policial en la que fue detenido el viernes Salah Abdeslam, el sospechoso clave por los atentados del 13 de noviembre.

Tras su arresto, la investigación dio un nuevo paso con la identificación de un supuesto cómplice, Najim Laachraoui, cuyo ADN fue encontrado en el material explosivo utilizado en los ataques de la capital francesa. Laachraoui era hasta ahora conocido bajo la falsa identidad de Soufiane Kayal. Ahora es «buscado activamente», según precisó el lunes la Fiscalía general belga, que difundió sus fotografías. Bajo su falso nombre alquiló en Auvelais, cerca de Namur, una casa utilizada para preparar los atentados que causaron 130 muertos. También se hallaron rastros de su ADN en su refugio de Schaerbeek. El pasado 9 de setiembre fue controlado en compañía de Abdelsam y de Mohamed Belkaid, un argelino que murió en la operación policial de la semana pasada en Forest, en la que durante un registro se desencadenó un inesperado tiroteo, del que lograron escapar dos hombres, uno de ellos Abdeslam. Pero, tras huir, telefoneó a un amigo de Molenbeek, el barrio de Bruselas del que es originario, y donde fue localizado el viernes, junto a otras cuatro personas.

Los investigadores suponen que Laachraoui y Belkaid habían tenido contacto telefónico con algunos de los kamikazes la noche de los ataques de París y que Belkaid era el destinatario del SMS con el texto «Salimos, comenzamos», enviado la noche del 13 de noviembre por uno de los suicidas que atacaron la sala Bataclan. Otro número de teléfono belga llamó a Abdelhamid Abaaoud, al que se le atribuye la organización de los ataques, desde el mismo lugar de Bruselas.

El 17 de noviembre las imágenes de Belkaid y Laachraoui fueron captadas por las cámaras de vigilancia de una oficina de Western Union en Bruselas, donde el falso carnet de identidad del primero fue utilizado además para hacer un giro de 750 euros a Hasna Ait Boulahcen, la prima de Abbaaoud, para que encontrara un escondite en la región parisina. «Si Abdeslam decide darnos algunas explicaciones, dará luz al dossier y aclarará algunas zonas oscuras», como el rol de cada uno, señaló el fiscal federal belga. Según su abogado, Sven Mary, Abdeslam colabora con los investigadores y rechaza ser entregado a las autoridades francesas en virtud del mandato de detención europeo, procedimiento según el cual, la decisión definitiva debe tomarse en un plazo de 60 días desde su detención, o 90 días en caso de recurso. Para François Molins, «hay una fuerte expectativa por parte de la justicia y las víctimas» de que Abdeslam sea juzgado en el Estado francés. Inculpado al día siguiente de su detención por «asesinatos terroristas» y «participación en actividades de un grupo terrorista», Abdeslam, aparentaba tener un papel central «en la constitución de los comandos del 13 de noviembre, en la llegada de yihadistas a Europa y en la preparación logística de los atentados», señaló el fiscal parisino.

«Tengo la impresión de haber sido escuchado pero de que no hay avances concretos», lamentó una de las personas que escapó de la matanza de Bataclan tras el recibimiento del presidente, François Hollande, a asociaciones de víctimas.GARA