TODA ASAMBLEA SE PRESTA AL MITIN EN DÍAS PREELECTORALES
EL LÍDER DE PODEMOS, PABLO IGLESIAS, SE ESTRENÓ AYER EN IRUñEA EN UN ENCUENTRO CON LOS CÍRCULOS DE NAFARROA. ACOMPAñADO DEL SECRETARIO DE ORGANIZACIÓN, PABLO ECHENIQUE, Y CON LA POSIBLE REPETICIÓN ELECTORAL SOBREVOLANDO EL PABELLÓN DE LA UPNA, IGLESIAS APROVECHÓ PARA MARCAR PERFIL POLÍTICO.

La mitad del pabellón de la UPNA habilitada para la ocasión está ya llena. En los altavoces suena ‘Purple Rain’, de Prince. Lluvia morada. La puesta en escena está cuidadosamente pensada, con las sillas dispuestas en forma de media luna, todas mirando a un centro situado al mismo nivel que el resto. No hay escenario. Por un lateral entran el secretario general y el secretario de organización de Podemos, Pablo Iglesias y Pablo Echenique. El jedi Qui-Gon Jinn de la Guerra de las galaxias y R2D2. No es mal gusto, es el propio Echenique, hábil, quien desde lo alto de su silla de ruedas hace suya la broma con la que alguien trató de ofenderlo.
Arranca Iglesias, suave y breve. Le sigue Echenique, que recuerda sus raíces de Urdazubi y enumera algunos de los problemas organizativos del partido morado, amagando un streptease que no se producirá. Todo controlado, no hablan más de media hora entre los dos juntos. El ambiente es de mitin, pero el formato se aproxima más al coloquio o, como le llama la presentadora, a la asamblea. El tono tampoco es mitinero, lo cual se agradece. Quizás es la feminización de la política de la que habla Echenique. Bienvenida sea. Pero no nos engañemos, apenas falta una semana para que se confirme la repetición electoral y, aunque atípico, esto es un mitin. Más aún siendo la primera visita que Iglesias realiza a Iruñea desde la puesta en marcha de este artefacto político llamado Podemos.
Y la prueba de que es un mitin es que coloca todos los mensajes políticos requeridos. Lo hace a través de las preguntas que le llegan desde un variado y heterogéneo público a través de tarjetas seleccionadas por la organización. Reparte estopa al PP (nos vamos a cansar de escuchar hablar de Soria y Panamá en campaña), reitera que «con Ciudadanos no» y da una de cal y otra de arena al PSOE, a cuyos votantes necesitará en las elecciones y a cuyos diputados necesitará en las negociaciones que, evidentemente, volverán a abrirse en caso de nueva contienda electoral. «Volveremos a defender lo mismo», aseguró Iglesias, en referencia a un pacto de izquierdas en el que se incluye al PNV, con quien «hubiese sido fácil pactar». Textual.
Pero no solo habló de Madrid. Iglesias vino con la lección aprendida y sacó a pasear a Barcina, las dietas de la CAN y la defensa del régimen foral. «La relación de Navarra con la Comunidad Autónoma Vasca la decidirán las navarras y los navarros». Efectivamente, es un mitin. También salen la izquierda abertzale y el conflicto vasco, en versión light, sin incómodas referencias a la tortura protagonista esta semana. Iglesias recoge el puño apretado en guante de seda de Otegi en dos frases: «Me haría feliz que la izquierda abertzale fuese más contundente a la hora de pedir perdón. Dicho esto, sin personas como Otegi no habría paz».

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