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La presidenta defiende la identidad de Taiwán y el equilibrio con China

Tsai Ing-wen asumió ayer como nueva presidenta de Taiwán con la intención de establecer el equilibrio entre unas relaciones amistosas con China y una defensa de la identidad propia de la isla. Pekín le advirtió de que «si se busca la independencia, será imposible tener paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán».

En su discurso inaugural, la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, del independentista Partido Demócrata Progresista (PDP), reconoció «el hecho histórico» que supuso la reunión en 1992 entre China y Taiwán, pero no que allí se llegase al «Consenso de 1992» («Una China, dos interpretaciones»), que no mencionó explícitamente, como tampoco que Taiwán fuese parte de China, como le exigía Pekín. Tsai no mencionó «una China», ni que «Taiwán es parte de China», pero sí que entre Taipei y Pekín hubo en 1992 «un reconocimiento común de dejar de lado las diferencias para buscar un terreno común».

«Mi objetivo es resolver problemas y entregar un mejor país para la nueva generación», dijo Tsai, que también resaltó el deseo de Taiwán de tener un mayor protagonismo internacional, sin ausentarse de los esfuerzos por construir la paz y estabilidad regionales.

Prometió la transformación de la estructura económica de la isla, luchar contra la contaminación, mejorar la seguridad social, impulsar la reforma judicial y cooperar con el Sudeste Asiático e India.

Con la toma de posesión de Tsai, Taiwán entra en un nuevo período, que pone fin a la política del anterior presidente Ma Ying-jeou, del Partido Kuomintang, de «tregua en la lucha diplomática» y reconocimiento del llamado «Consenso de 1992», que Pekín interpreta como aceptación de que la isla es parte de China.

A la ceremonia de investidura asistieron unos 700 dignatarios de 59 países, 22 de ellos aliados diplomáticos de Taiwán y no de China, incluyendo el presidente paraguayo, Horacio Cartes, y las primeras damas de Guatemala, Haití y Panamá. Pekín advirtió a Tsai contra cualquier intento de avanzar hacia una eventual independencia y aseguró que, en ese caso, la paz sería «imposible».

«Si se busca la independencia, será imposible tener paz y estabilidad en el estrecho de Taiwán», declaró la Oficina de Asuntos de Taiwán del Gobierno chino en un comunicado.