Nueva irrupción en la Zona Verde de Bagdad
Cientos de manifestantes iraquíes irrumpieron ayer de nuevo en la fortificada Zona Verde de Bagdad y se dirigieron a las sedes del Gobierno y el Parlamento, en medio de una gran crisis política en el país. Las autoridades iraquíes impusieron el toque de queda en Bagdad y alrededores, una medida que se mantendrá en vigor hasta que se controlen las protestas.
Los manifestantes, seguidores del poderoso clérigo chií Muqtada al-Sadr y activistas, lograron entrar en la oficina del primer ministro, Haidar al-Abadi, pese a la intervención policial. Las fuerzas de seguridad dispararon al aire y usaron gases lacrimógenos y chorros de agua para tratar de impedirlo, lo que causó lesiones y síntomas de asfixia a 25 personas.
Esta es la segunda vez en menos de un mes que manifestantes chiíes seguidores de Al-Sadr entran en la Zona Verde para exigir la formación de un Gobierno tecnócrata.
El pasado 30 de abril una turba irrumpió en la sede del Parlamento, aunque al día siguiente se puso fin a las protestas.
Al Sadr ha dado varios ultimátum al Gobierno de Al-Abadi y ha amenazado con protestas, e incluso ha suspendido la participación de sus diputados en las sesiones del Parlamento hasta que la Cámara vote un nuevo Ejecutivo.

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