Los talibanes afganos golpean la mayor base de EEUU y matan a cuatro estadounidenses

Los talibanes consiguieron ayer atentar contra la mayor base de EEUU en Afganistán al infiltrar un kamikaze en las instalaciones donde hizo detonar un artefacto que acabó con la vida de dos soldados y dos «contratistas» estadounidenses e hirió a otros 18 soldados. El ataque contra la instalación militar de Bagram, la más fortificada del país y adonde llegan los representantes estadounidenses que visitan Afganistán.
A falta de información oficial por parte de la Alianza, el portavoz del gobernador de la provincia de Parwan, Wahid Sediqi, indicó a Efe que de acuerdo con los datos que manejaban el atacante suicida «logró entrar en la base disfrazado como uno de los trabajadores locales».
Los talibanes reivindicaron el ataque en un mensaje de su portavoz Zabihullah Mujahid en Twitter en el que afirmó que un «mártir» atacó la base infligiendo «grandes bajas» a las fuerzas estadounidenses.
El de ayer es el ataque más importante del año contra una instalación de la OTAN en Afganistán, donde la Alianza mantiene alrededor de 12.000 efectivos en misión de apoyo y capacitación a las fuerzas afganas, y ocurrió un día después del atentado contra el consulado de Alemania en Mazar-i-Sharif, que costó la vida a al menos seis personas y causó decenas de heridos.
Además, se produjo en momentos de gran incertidumbre sobre la postura de EEUU hacia Afganistán una vez asuma Donald Trump como presidente.
EEUU mantiene 9.800 soldados en Afganistán en misión de combate, una dotación que Barack Obama tenía previsto reducir a 5.200 al final de año, pero el incremento de la violencia le llevó a reconsiderarlo y comprometerse a mantener 8.400 soldados hasta el final de 2017.
Quince años después de la invasión estadounidense que sacó a los talibanes del poder, los insurgentes se han ido fortaleciendo hasta controlar hoy día alrededor de una tercera parte del país, según fuentes estadounidenses, un avance que ha coincidido con el final de la misión de combate de la OTAN el 1 de enero de 2015.
Octubre, con unos 4.153 insurgentes, 397 miembros de las fuerzas de seguridad y 125 civiles muertos, el mes en el más sangriento desde hace dos años.

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