M.I.
PROYECTO LÁZARO

Los inconvenientes de la resurrección aplazada

Según Mateo Gil, el primer humano en ser despertado de la hibernación llegará en el año 2085, lo que equivaldría, partiendo del tiempo presente, a una crionización de siete décadas. Sea o no lógico el cálculo anticipativo, sirve de base argumental para un drama romántico enclavado dentro del género de ciencia-ficción. Otra cuestión a valorar es si el presupuesto de siete millones de euros resultará suficiente para ambientar la acción en ese futuro dominado por las corporaciones empresariales, y la que aquí da el servicio de resurrección a largo plazo se llama Prodigy Health Corporation.

Mateo Gil recupera ideas del guion que escribió para Alejandro Amenábar en “Abre los ojos” (1997), que le marcó como autor, si bien sus dos primeros largometrajes en la dirección tocaban otros géneros: el suspense en “Nadie conoce a nadie” (1999) y el western en “Blackthorn” (2011). En su nueva propuesta se pregunta sobre el poder del amor eterno que vence las barreras temporales, mientras que en lo material muestra los inconvenientes derivados de volver a la vida en un futuro con una mentalidad del pasado. La dificultad de adaptación empieza por no poder respirar con unos pulmones normales el aire contaminado que vendrá.