López dice no presentarse «contra nadie» pero su paso obliga al resto a moverse
Patxi López ya es oficialmente el primer aspirante a secretario general del PSOE de cara a las primarias de mayo y el congreso de junio. Se presentó ayer como alternativa marcando distancias con Susana Díaz y Pedro Sánchez. Su perfil: una especie de ala izquierda «de orden» que criticó la abstención a Rajoy pero acató la orden de los «barones».

Si el PSOE de 1978 se constituyó a través de la alianza entre las federaciones vasca (que entonces también incluía Nafarroa) y andaluza, su nuevo liderazgo puede surgir de la pugna entre aspirantes procedentes de ambos territorios clave para el partido fundado por Pablo Iglesias. Patxi López, exlehendakari y efímero presidente del Congreso español, es el primero en dar el paso. Su rival sería Susana Diaz, mandamás andaluza que sigue amagando pero no concreta sus próximos pasos. El tercero en discordia, Pedro Sánchez, antiguo secretario general desterrado por los “barones” anunció su intención de regresar, pero sigue sin concretar y el calendario no le favorece.
López, que se presentó ayer en solitario, sin mostrar las cartas de sus apoyos internos más allá de su escudero Rodolfo Ares, dice que no pretende cerrar el paso a ningún candidato. Pero a nadie se le escapa que su lista pugna por el mismo sector al que quiere convencer Sánchez.
Ambos coincidieron en rechazar la decisión del Comité Federal de entregar el Gobierno español a Mariano Rajoy. Sánchez dio un portazo antes que abstenerse. López se quejaba pero terminó acatando, que para algo ha estado toda la vida en el partido, tal y como recordó ayer al presentar su propuesta.
Aunque el exlehendakari quiso eludir las categorizaciones, es evidente que él se coloca en una posición intermedia entre Díaz y la Gestora (que sí apoyan la estrategia de cal y arena con el PP) y Sánchez, adalid del «no es no».
Su planteamiento, según explicó, es «volver al socialismo», una maniobra que busca recuperar el espacio arrebatado por Podemos. Aunque no profundizó más allá de consignas como «sistema fiscal justo», «servicios públicos de calidad» o «defensa de las libertades públicas», que es como proclamar que uno está a favor del bien y en contra del mal. Solo en el PSOE uno puede haber sido lehendakari y presidente del Congreso español gracias al apoyo, directo o indirecto, del PP, haber prometido que no aceptarías el aval de la derecha y luego argumentar que su razón de ser es confrontar con Génova. Con la credibilidad del PSOE bajo mínimos, que López considere que no deben aprobarse los presupuestos, cuya negociación empezará Rajoy en las próximas semanas, tiene una relativa importancia. A pesar de ello, ayer insistió en que «no veo a un PSOE apoyando unos presupuestos que vuelvan a recortar los derechos de la vida de millones de personas».
Además de sobre los retos inmediatos, López también se posicionó en términos ideológicos. «No entiendo las terceras vías como forma de hacer políticas de derechas, mi proyecto es la socialdemocracia», argumentó, quien puso énfasis en mostrarse como el ala «izquierda» del partido aunque siempre dentro de la disciplina del mismo. Es decir, crítico cuando se podía aunque, en el fondo, «oficialista» o «de fiar» para los poderes de Ferraz. Por eso reivindicó el partido con sus «aciertos» y sus «errores», como lanzando un mensaje al establishment de que no tiene pensado hacer giros «radicales». Esto implicaría, por ejemplo, que no se plantea una moción de censura a Rajoy en caso de que sea elegido secretario general. Si uno mira con detenimiento, la historia del PSN se repite a nivel estatal y con una década de diferencia.
El modelo territorial
El ámbito en el que no hay diferencias entre López y Díaz es el modelo territorial, que el sábado fue definido por Javier Fernández como «lo que nos divide». López no se mueve del Estado federal que obliga a catalanes y vascos a formar parte de él quieran o no quieran, negando la posibilidad del derecho a decidir. Esto, en términos de partido, a Ferraz le afecta especialmente, ya que el PSC tiene una relación especial que en los últimos meses se ha tensado por decisiones como la de abstenerse y facilitar el gobierno de Rajoy. López, sin embargo, no es partidario de que el partido catalán salga de la órbita de su formación. «No entiendo que el secretario general pueda ser elegido sin que ningún socialista catalán participe en esa decisión. Sería tremendo», afirmó.
La carrera interna del PSOE, con primarias en mayo y congreso los días 17 y 18 de junio, no acaba más que empezar. Ahora una de las palabras claves en el seno de ese partido será «unidad», el término que enarbolará todo aspirante y, sobre todo, la persona que se haga con la victoria. Observando los antecedentes, no parece tarea fácil.

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