Carlos GIL
Analista cultural

Usual

De académico de las artes escénicas a académico de la lengua: eres un fenómeno Javier Marías. Y voy a imitarte, voy a criticar tu artículo descalificador de lo que se hace en los escenarios sin haberte leído. Como aseguras en el mismo que hace años que no vas al teatro, pues yo te juro que hace años que no leo tus epístolas dominicales. Pero me pareces un provocador barato, un gamberrito de derechas y que si bien escribes, mal piensas. Por lo tanto lo que escribes tiene siempre un tufo antiguo, de señorito soberbio.

Lo malo del descalificador artículo de Marías sobre el teatro, con especial incidencia en las adaptaciones de Shakespeare que abundan de manera inusitada, es que se hace de la manera usual de esta intelectualidad disidente, sin conocimiento de causa, sin haber ido a verlas, sin análisis riguroso, a base de impulsos, comentarios de amigos, fotografías o rumores. Y desde una tribuna de gran audiencia, con el amparo de la notoriedad y sobre un asunto, un gremio, una profesión muy maltratada de palabra y omisión de ayuda.

Porque además de cariño, protección oficial, ideas para interesar a los públicos, se necesita en las artes escénicas algo de luz para intentar calificar con propiedad, ajustar propuestas estéticas en su contexto, lo que se podría denominar un cuerpo crítico que acompañe a la productividad y la urgencia a modo de reafirmación de los principios y los valores artísticos básicos y no contaminados por el ruido.