Amparo LASHERAS
Periodista

Una vedette en Washington

Estos días escribir sobre y contra D.Trump resulta una acción instintiva, un acto reflejo incontrolable, incluso un desahogo reconfortante. El peligroso proyecto de gobierno que proclama Trump desde el poder de la Casa Blanca se puede considerar la gota que colma el vaso de la ignominia política. Trump es algo así como la exuberante vedette de la apoteosis final de la desregulación económica y el desmoronamiento social, político e ideológico que iniciaron la Thatcher y Reagan a principios de los 80 del siglo pasado. Trump no ha hecho más que seguir el camino marcado y llegar al zenit donde el nuevo fascismo tiene su acomodo perfecto. En Europa ocurre más de lo mismo. La ultraderecha, que en estos años ha ido in crescendo, ahora, a la sombra de Trump, se ha reunido en Alemania para proclamar: «Ayer una nueva América, mañana una nueva Europa». Lo primero que me pregunto es que mientras destruían el mundo, dónde demonios ha estado y está la izquierda, sus ideas, sus alternativas, sus valores, su cultura, su coraje, su filosofía, su lucha. Un amigo me dice que pactando demasiado con la derecha. Al menos, la Marcha de las Mujeres y las masivas movilizaciones de EEUU contra Trump hacen pensar que, como en Casablanca, aunque el mundo se desmorone, siempre existen seres que se enamoran de la vida, se sublevan y, a lo mejor, terminan luchando.