Monjes de alquiler

La ceremonia no tiene nada de particular: incienso, sutras y tintineo de campanillas. Salvo que el monje budista no oficia en un templo, sino en casa de un particular que lo contrata por internet. «Hay muchos templos en la zona pero no sabía a quién acudir», relata bajo anonimato el cliente. Con el objetivo de conmemorar el primer aniversario de la muerte de su madre en privado, sin salir de casa, navegando por la red dio con Minrevi, una empresa especializada en el alquiler de monjes. A una tarifa fija: 35.000 yenes (287 euros) por un servicio fúnebre.
Con una simple llamada, Kaichi Watanabe acudió a su vivienda. «Un monje desempeña el papel de hacer descubrir el mensaje de Buda, pero hoy cada vez menos gente llama a la puerta para que le enseñemos», afirma este religioso de 41 años, encantado de ir en busca de los fieles.
Minrevi comenzó a ofrecer este servicio en mayo de 2013 y la demanda crece al tiempo que decae el vínculo entre la gente y los templos locales, antaño eje central de la comunidad. Y es que los santuarios se están vaciando a medida que la población envejece y las zonas rurales se despueblan.

«Hay que articular un impulso nacional para afrontar los retos»

«El algoritmo se ha erigido en una arma de guerra»

A Xabi Alonso y al Real Madrid se les rompió el amor de tanto usarlo

«El imperio norteamericano quiere llevarse el petróleo sin pagar»
