Boxeador peso pluma; corazón peso pesado

En Cannes se celebra, no hay dudas al respecto, el mejor festival de cine del mundo... lo cual no quita que sea un evento al que, ahora que está a punto de cumplir 70 años, le queden todavía asignaturas por aprobar. No hablamos del pobre trato que recibe ahí la prensa (esto, mejor otro día), sino más bien del flojo rendimiento (históricamente contrastado) de alguna de sus secciones. En estas que nos topamos con Un Certain Regard, la considerada como selección “secundaria” de dicho certamen (aunque siempre bajo el lujoso foco de la oficial), y descubrimos, por enésima vez, que para hallar ahí una película que merezca la pena, hay que haber pasado antes por unas cuatro (mínimo) por lo menos olvidables. Por suerte, el filme que ahora nos ocupa es uno de los que marca la excepción a la regla; es uno que justifica el haber pasado antes por un mar de sinsabores. “El día más feliz en la vida de Olli Mäki” se hace querer desde su entrañable título, y este no tarda en descubrirse como la publicidad más fiel a la que podía aspirar el producto.
El nuevo trabajo del finlandés Juko Kuosmanen une con talento y personalidad el género romántico con el pugilístico. La excusa la sirve una especie de biopic muy sui generis sobre el ya mencionado Olli Mäki, héroe nacional del país escandinavo, quien en el año 1962 se enfrentaría a Davey Moore por el título mundial de peso pluma. Fotografiada bellamente en blanco y negro, la cinta es uno de los más singulares (y por ello estimables) cantos al amor de los últimos años.

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