Víctor ESQUIROL
MELANIE. THE GIRL WITH ALL THE GIFTS

Colm y Sennia, el equipo con todos los dones

Si ya fue curioso el que un festival como Locarno anunciara que iba a ceder los honores (y responsabilidades) de su inauguración a una cinta de zombies, no menos sorprendente (en la mejor de las acepciones) fue el que esta nos alejara de las convenciones y lugares comunes a los que nos había acostumbrado la actual sobre-explotación del subgénero. La razón: no estamos ante la típica de muertos-vivientes. Suena obvio, pero en realidad no lo es.

Lo mismo puede aplicarse a la historia que nos cuenta Colm McCarthy, reputado director que ha hecho fortuna en el poblado paisaje de series televisivas británicas, en el que encontramos propuestas tan reverenciadas como “Peaky Blinders” o “Sherlock”. Para su debut en el largometraje, el realizador escocés adapta el best-seller de Mike Carey, de mismo título, y que nos sitúa en un futuro distópico en el que la humanidad está a punto de ser barrida del planeta, debido a una misteriosa enfermedad. Apaguen las señales de alarma, estamos en las antípodas de “Resident Evil”, la infumable saga cinematográfica ofrecida por Paul W.S. Anderson. Repetimos, esta no es la típica película de zombies. Queda claro desde sus primeros compases, los cuales se traducen en un arranque de media hora sencillamente deslumbrante, en el que McCarthy combina de forma igualmente brillante referencias tan variadas como las provenientes de la literatura, la televisión, el videojuego y, claro está, del propio séptimo arte. Una mezcla cultural tan impactante como estimulante, caldo de cultivo ideal para que el cine de supervivencia se mezcle con el terror de los apuntes sociales más pesimistas. Pero no teman, incluso en estas circunstancias tan adversas, parece haber esperanza para la humanidad. La encontramos en Sennia Nanua, la auténtica revelación de la cinta.