Gasteiz decidirá el pase a la final
El Glorioso no perdió la personalidad que acostumbra tener en los partidos a domicilio y supo sufrir en gran parte del partido, aunque también dispuso de un par de oportunidades que bien pudieron ser gol. De los últimos 15 partidos, el equipo albiazul solo ha perdido uno.

CELTA 0
ALAVÉS 0
«Puede ser mi gran noche» advertían los altavoces del campo de Balaídos segundos antes de dar comienzo el primer duelo entre el Celta y Alavés. Con ese lema, y como era de esperar, los albiazules tuvieron que sufrir el asedio del equipo celtiña. Ya para el minuto 5 Iago Aspas había avisado con un centro atrás que lo despejó, alejando todo el peligro y en última instancia, Feddal. Y aunque sorprenda, fue la mejor ocasión del equipo local en los primeros cuarenta y cinco minutos, que a pesar de llevar la iniciativa del juego y a pesar de poner varios centros en la olla, fue incapaz de inquietar al meta Pacheco.
El Alavés, por su parte, ya se ha especializado en robar balones en zonas comprometidas y en la noche de ayer sacó a relucir todo su arsenal. Camarasa, Llorente y Manu García estuvieron atentos en todo momento y gracias a ello pudieron dar un toque de atención a un Celta que estaba cómodo con el balón en los pies. Es más, en el tramo final de la primera parte, los de Pellegrino fabricaron una contra que pudo ser letal si no apareciese Sergio Álvarez para despejar el remate de Manu García.
Camarasa empezó la jugada, sirvió en largo a Femenía y el centro del alicantino lo remató, con la punta de la bota, el capitán. Seguidamente, en un saque de esquina, el guardameta celtiña demostró su valía desvaratando el peligroso centro de Ibai Gómez que buscaba, una vez más, a Manu García.
Saber sufrir
La seguna mitad comenzó con un Alavés más metido en el partido, que dispuso de dos saques de esquina consecutivos y que bien pudo haber marcado el primer gol en el segundo de ellos. Theo Hernández se internó en el área, su centro raso –quiza demasiado potente– tocó en el pie de Cabral y el remato fue directamente a las manos del portero. La respuesta de esa gran ocasión del gol llegó, precisamente en otro saque de esquina y mediante Iago Aspas que se topó con otra buena intervención de Pacheco.
El juego se animó, tal vez por el estado muy fluido del campo, y el Celta encontró la comodidad. Iago Apas, con todo tipo de desmarques y remates –con el pie, de cabeza, de chilena–, estuvo muy cerca de adelantar a su equipo y en una de ellas el larguero desbarató el disparo contundente del ariete.
La escudra albiazul tampoco se dejó intimidar por las muestras de calidad de los jugadores ofensivos celtiñas y trató de coger aire mediante contragolpes, sin embargo le faltó acierto en el último pase, como por ejemplo en una internada de Edgar que taponó bien Álvarez.
Y la suerte o los astros se decantaron a favor del Alavés en otra jugada a balón parado en el que el remate de Pablo Hernández se topó con la madera. Es decir, Mendizorrotza decidirá quién logra el pase a la final.

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