La culpa, eterna, implacable y tragicómica compañera

Lo admito, no me creo los dramas de Kenneth Lonergan. Peor, me parecen ridículos, cuando no irritantes. Ya lo he dicho... y el mundo sigue girando. Claro que sí, sin miedo a contravenir las modas y/o tendencias en las corrientes de pensamiento. En esto debería apoyarse, en gran medida, la crítica cinematográfica. En esto se basa, curiosamente, el cine de Mr. Lonergan.
Ahora sí, y ya pasado el calentón, fuerzo la memoria y recuerdo mi primer contacto con “Manchester frente al mar”, aclamadísima cinta desde su presentación en sociedad en Sundance, hará ya más de un año. Durante dicha sesión me reprimo, en más de una ocasión (en muchísimas más), unas ganas terribles de reír. De estallar en una carcajada que rompa, por siempre jamás, la tremenda depresión en la que Lonergan ha sumido la sala de cine donde me encuentro. No es maldad, es saber ir más allá de lo que las apariencias muestran.
Me estoy acercando. Salto temporal directo hasta la gala de los Globos de Oro. En ella, Casey Affleck (estupendo protagonista de la función) presenta la cinta en cuestión como un «desolador drama inesperadamente cómico». Bingo. Ya no diga más. Ya lo entiendo. Ya sé por qué no conecto con Lonergan... y aun así, ya sé por qué me parece un cineasta tan interesante. Incluso imprescindible. No por lo bien que estructura sus textos o por cómo convierte a la elipsis en el dolor más insoportable (que también), sino más bien por cómo subvierte los códigos del drama fílmico (ficción) para acomodarse sutilmente en la comedia (realidad). «A lo mejor lo que intenta es mostrarte la cara B de la tragedia cinematográfica», dijo alguien más sabio que yo. Choca con la lógica hollywoodiense, de ahí la posible aversión. La risa no acude por torpeza del narrador, sino por su precisión retratando la tragicomedia humana. No hay lágrima sin sonrisa (¿o era al revés?). Como en la vida misma. Al final, me lo creo. Hasta me emociono.

Piden cuentas por la contratación pública de dos directivos de Solaria

El PNV cesa a tres ediles de Getxo imputados por el derribo del palacete

Euskal Estatua helburu, egitekoa eta zuzendaritza eraberritu ditu Sortuk

«A esta generación le toca poner las bases del Estado vasco»
