Natxo MATXIN

La losa de no saber cerrar los partidos y encajar demasiado

Mientras Osasuna siga sin saber cerrar los partidos, resultará muy complicado sumar y, más todavía, ganar. Es cierto que los de Vasiljevic han dado un salto cualitativo desde la llegada del técnico serbio, pero eso no sirve de mucho si el equipo no sabe leer en determinadas fases de los partidos lo que realmente necesita para quedarse con los puntos. Le volvió a suceder en Anoeta, donde pudo finiquitar el choque mientras estuvo por delante en el luminoso, pero no lo hizo, y luego cayó ante la mayor calidad de la Real, pese a que los rojillos merecieron mejor suerte en el cómputo global.

Íntimamente ligado a ello, la escuadra navarra sigue encajando mucho, demasiado. En los diez últimos encuentros ligueros, Osasuna lleva una media de 2,5 goles en contra, una cifra que se antoja abusiva para tener posibilidades de que el triunfo caiga del lado rojillo. Aunque la defensa deja la sensación a estas alturas de temporada de haber ganado varios enteros respecto al inicio competitivo, sigue habiendo lagunas, detalles, momentos puntuales de falta de concentración en la línea de atrás que penalizan en extremo y echan por la borda el duro trabajo realizado durante los noventa minutos.

Puestos a ser optimistas, habría que pensar que en ese crecimiento que el conjunto osasunista viene mostrando –y también algunos de sus jugadores, como fue ayer la dupla formada por Kodro y Rivière– con el transcurso de las jornadas tendrá que aparecer un encuentro completo, sin fisuras, y que traiga consigo la segunda victoria liguera. No parece terreno propicio la visita del Real Madrid, pero de sobra es conocida la motivación rojilla cuando llegan los merengues.