Cortando madera durante la ciclogénesis
A ver si voy a ser vidente», me dije a mí misma el fin de semana metida como estaba a buen resguardo, con el viento ululando al otro lado del cristal. «Si no lo soy, en esta casa tenemos un radar que ya quisieran para sí los murciélagos y los del TT de Twitter». Alerta amarilla, tiempo de perros ideal para echar la llave de casa al mar y enclaustrarse con una buena ración de libros y multipantallas. En las cadenas francesas, Marine Le Pen en riguroso directo: «On est chez nous» (Esta es nuestra casa) se desgañita, mientras desgrana parte de 144 medidas que, básicamente, plantean «fuera el extranjero», más Ejército y la salida de la UE. Está como desprendida de las páginas de “Sumisión” (2015), de Michel Houllebecq, una novela que se me había resistido. Su argumento: año 2022, el bipartidismo se va a hacer puñetas y el partido de Le Pen resulta el más votado. Pero el PSF llega a un acuerdo con la sorprendente segunda fuerza, la Hermandad Musulmana, para que el ultraderechismo no llegue al poder... y Francia se convierte en un Estado Islámico. ¿Ciencia-ficción?, que venga Asimov. Mientras intento que dos reporteros, Ramón Lobo y Mikel Ayestaran, me den alguna clave en “Guerras de ayer y de hoy” (5W) sigo en la red las revueltas contra Trump. Y me pregunto a qué patrón de leñador –según cortes la madera, así serás– responderá el del tupé dorado según Lars Mytting, autor de “El libro de la madera”, un ensayo sobre cortar leña y la relación del ser humano con el fuego. Desde los cromañones no hemos debido cambiar tanto. Trump sí: ha mutado en el pelo.

«Xeberri eta biok hiru kantaldi egun berean egitera iritsi ginen»

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